Un libro del siglo XVI rezaba: "los magos dicen que si una persona se frota a sí misma con un diente de león será bienvenido en todas partes y obtendrá lo que desee".

domingo, 31 de mayo de 2009

VUELTA A LA CUEVA (R. Creek)




Había pasado tanto tiempo de luto, tanto tiempo humedeciendo mi coraza en lágrimas, que ésta devino en papel, sin apenas yo enterarme. Recuperé, tras ese duelo prolongado, la virginidad angélica, ese estado de idiocia en el uno cree que nadie que te quiera te hará llorar, nadie pisoteará a sabiendas sentimientos ajenos,… la inocencia, en fin. En tal estado de gracia virginal, de corazón desacorazado, lo suyo es que hubiese aparecido de pronto una suave mariposa acariciadora de cicatrices. Y así fue: el destino me regaló un aleteo dulce y ateniense en brazos del héroe de débil talón. Pero apareció, a la par, el tiburón. Un escualo que yo quise disfrazar de delfín, y que empezó a lanzar cantos de sireno mientras yo atravesaba Ítaca. Echémonos de menos –le dije, confundida, para alejarlo, mientras mi tripulación me amarraba al mar Jónico con una soga de palabras: Esuntiburónesuntiburónesuntiburón…-. Su canto pudo más, y me deshice de la tripulación.

A mi regreso, pude escuchar, ya sin rumor marino que me incitase a la confusión, la letra de su canto: Soyuntiburónsoyuntiburónsoyuntiburón… Me amarré, yo misma, a la cuenta atrás de las hojas de un calendario de Esther y su mundo. Esta vez no llegué ni a dos: me desaté y traduje la letra ayudada del diccionario ilusión-amenaza amenaza-ilusión, y quedó como sigue: Los tiburones también saben a-mar. Y me lancé a sus fauces. Él seguía cantando: soyuntiburónteharejirones; y, a mi alrededor, mil corazones que sufrían anticipadamente por mí, le hacían eco: te hará pedazos y volverás a esa cueva de luto del corazón coraza. El canto era tan agudo, tan presente, que llegué a no poder disfrazarlo con ningún diccionario traductor; no me quedó más remedio que extraerme los tímpanos para seguir amándole, acariciando su aleta de delfín. Era tal mi pasión, era tal mi almacén de caricias, eran tales mis ganas de amar, que cuando me clavaba sus mil hileras de dientes de cartílago yo no podía ver sino su miedo, mientras esos corazones -que lloraban anticipadamente por mí- me hacían torniquetes de urgencia y vendaban mis desgarros con carteles de aviso: esuntiburónesuntiburónesuntiburón y te devolverá a la oscura profunda cueva del dolor. 


Me dio él tantas señales, me vendaron los demás tantas y tantas veces que… ¿desistí? ¡En absoluto! Mi recién estrenado estado de inocencia absoluta me obligó a arrancarme los ojos, a anular otro sentido más. Ahora sólo acariciaba, acariciaba una aleta de delfín que de pronto se convertía en mandíbula que me devoraba el corazón. Tenía tantas ganas de latir que, no obstante, hecho carne picada ya, seguía acariciándole en son de palpitaciones: Tran-qui-lo-tran-qui-lo, no-tie-nes-por-qué-ser-ti-bu-rón-yo-te-quie-ro-no-te-de-fien-das-tran-qui-lo-tran-qui i i lo, traa nnn… Ni modo. Desgarró mis pechos, de los que se había amamantado golosamente; se hizo paso entre mis costillas, ésas que habían dejado de protegerme para protegerlo a él, y lanzó un último bocado, engulléndome hasta el alma.

Un día, mientras permanecía aún en la UCI, me lanzó aún otra dentellada. Cogí el teléfono para asegurarle que no era ya necesario: no quedaba ya nada que destrozar o de lo que alimentarse. Él respondió con una mordida que yo conocía de sobra porque se había encargado de tatuármela por todo el cuerpo desde el día en que me desamarré del calendario: me clavó los dientes superiores mientras me cantaba las alabanzas de una nueva sirenita.

Sigo aquí, informe, convaleciente, pendiente de mil operaciones que me sacarán, quizá, de esta oscura, familiar y profunda gruta del desengaño que tan bien conozco. Estoy recuperando la visión, aunque sigo pidiendo ocelos de cristal porque quiero seguir ciega, a pesar de todo; creía seguir sorda, porque no escucho a mi alrededor el telodijetelodijetelodijeamor de esos corazones que sufren por mí de forma póstuma, pero sé que oigo de nuevo; lo sé porque lo que sí que escucho (y no tengo ya que amarrarme ni traducir) es la canción soyuntiburónsoyuntiburónsoyuntiburón y tengo ya nueva presa a la vista con la que seguir haciéndote jirones.

viernes, 29 de mayo de 2009

EL SEPULTURERO DEL CORAZÓN DE POE (R. Creek)


Qué pocas palabras y cuánto contenido en lo poco que se dice, en cómo se dice, en lo que no se dice...

Hablar en pasado, en un pasado tan remoto y tan acabado, me dice que hace tiempo, tiempo verbal, tiempo cronológico, ¡tiempo afectivo! que formo parte de una nebulosa ensoñadora que a duras penas ayuda a discernir si todo fue realidad o fue sueño; me dice que hace tiempo ya, bastante antes de que cerrásemos la puerta, tenías tú abiertas las ventanas. Me insinúa incluso que, realmente, tú jamás abriste nada más allá de la verja comunitaria (¡de la comunidad autónoma, ni siquiera la vecinal!).

Hablar en un tono tan conciliador, con tanto de fuebonitomientrasduró, me dice que las páginas de tu libro son apenas un álbum de fotos bajado de internet: evoca cosas, pero nunca te han sucedido a ti, te son ajenas, son una añoranza de la de Princesas, de esa añoranza "a cuenta" por si un día te toca añorar de verdad, añorar como añora quien tiene su nombre hecho jirones si se mezcla con el tuyo, añorar como quien se amputa la pituitaria por no olerte más, añorar como quien se vuelve loco deseando que venga una paloma que haya estado en tus manos y, a la vez, queriendo despertar de una vez y para siempre de su propio espejismo y ver que nunca hubo palomas en tus manos, más: que nunca existieron tales manos.

Sobre todo me duele el dolor de siempre, el dolor más profundo, el dolor de oír el modo en que me nombras (¡cuando se te escapa por error!) ante oídos ajenos, el oír mi nombre hecho ridiculez y sombra, aventura tonta, nadería, apenas si una pluma que un día de viento viste pasar por tu ventana. Cuando dudo y me duelo, y siento quéhubierasidosi, me re-presento la cruenta canallada que soporto cada vez que sé de ti: verme a mí misma también, pero a través de ti, que es lo mismo que no ver nada, o, peor aún, nada que valga la pena nombrar, nada que haya que gritar cuando el alma escapa por la boca. Nada específico, en fin. Ni especial. Ni especiado.


Lloro el haberte dado un día mi nombre, tan devaluado en tu boca desde entonces que hoy apenas si quiero conservarlo si tú vas a volver a pronunciarlo, a darle ese sonido sordo que lo pervierte y abarata, que lo alimenta con desechos para después desmigajárselo a los cuervos. Lloro no poder editarme entera de tu boca y de tu memoria (de lo que atesoras he estado siempre más que ausente), no ser capaz de resetearme y restaurar mi sistema hasta el día aquél en que, por empatía, escribí mi primera frase sobre frutas isleñas.


Cómo duele y cómo ayuda acabar igual que empecé: con el vano intento (por parte de un fatuo enterrador) de ocultar con papel de fumar (tras haberla asesinado con el repertorio completo de trucos de Hitchcock, de King, de Heidegger,...) toda una presencia latente, todo un corazón delator de relato de Poe.

jueves, 28 de mayo de 2009

JUEGOS DE ESCONDER PALABRAS (R. Creek)


Recién invisibles los luceros, despegó del lecho y posó sus pies en el suelo. Luchó en tibio desenredo con el lienzo que le había envuelto de sueños y, veloz, puso sus ojos en el exterior por ver si el pulso nocturno había detenido el gemido húmedo de los cielos. Eso vio: el sol fundido en un prístino recomienzo y sólo unos pocos espejos térreos de nubes. Sus proyectos se hicieron, de ese modo, posibles: cerró los ojos y se vio -se previó- en el refugio de su segundo yo, su eterno gemelo, quien le prestó los utensilios precisos en ese su perentorio momento.



miércoles, 27 de mayo de 2009

SOBREVIVIRÉ (Manzanita)

En ausencia de felicidad, no existen la cura ni el olvido.




Sola y en el invierno azul
la muerte rompió el velo
sola que se quedó sin luz
sin vida y sin consuelo
Sola desheredada y sin dinero
sola como una estrella
que cae del cielo
sola frente a un abismo
que habita el miedo

Sobreviviré
aunque la vida me aseste su golpe mortal
aunque la noche de niebla me impida mirar
a esta vida que tengo y que es la mía
Sobreviviré
aunque las horas del tiempo me quieran matar
aunque la pena me ahogue cada despertar
sobreviviré a esta vida que tengo y que es la mía

Sola que quiso mirar
y a nadie ya encontraba
sola que quiso gritar
y el llanto la callaba
sola sin ilusiones
rompió el velo
sola fente a una noche sin luz ni cielo

Sobreviviré...

martes, 19 de mayo de 2009

QUE TAN CERO SOY (R. Creek)




Te merezco tan poco que te merezco un poema que tú ni soñaste.

Te merezco tan poco que merezco un adiós pero no para siempre.

Te merezco tan poco que merezco la amenaza de que tu sombra me persiga, me angustie, me aprisione, allá por donde vaya.

Te merezco tan poco que merezco los pibes que me sigan mas no los que me llamen madre.

Te merezco tan poco que no merezco siquiera lo bello omitido, bello que tampoco era tuyo ni de tus pensamientos.

Te merezco tan poco que no merezco, ni aún en el tercer chau, en el chau definitivo, más que remedos y remiendos, migajas que convertir en oro (este cuento me suena).

Te merezco tan poco que me seguirás negando, habiendo batido hace tiempo el Guiness de Pedro.

Te merezco tan poco que, ni invisible ya, te parezco lo suficientemente pequeña y me oprimes más para ver si perezco.

Te merezco tan poco que he llegado al confín de todos mis límites, al rebosado del rebosado de un vaso más que colmado y desbordado.

Ha sido duro, una vez más, ver que, vencidos mis miedos sin apenas resistencia, prendida en tus optimismos, me encontraba teniendo que lidiar con los tuyos. Luchar sin tregua ni esperanza de éxito, pues cuanto mayor era mi lucha, mayor tu resistencia. Luchar sola contra tus miedos. Luchar sin ti. Y luchar, por ti, contra ti que no sólo los alimentabas hasta convertirlos en terrores, sino que amagabas con envolverme en ellos y volverme aún más nada de lo que ya me espejabas.

Ha sido duro ver que nada era y que nada soy, pues como a nada me despides, sin la menor neurona o emoción propia en el gesto.

Ha sido duro ver que hasta la mayor cabrona gratuita y sin disfraz merece más que la nada en que me imaginas.

Pero yo no soy cero, ni lo he sido nunca. Me he hecho a un lado cuando te sobraba. Me he camuflado en tus sombras para poder mecerte desde ellas. Me he evanescido inodora cuando has querido embriagarte en otras esencias. Me he enterrado en mierda para poder brotar flores para ti. Me he deshecho de mí misma para crecerte si menguabas. Pero no soy nada ni aun cuando lo parezco. Tengo el poder mágico de hacerme cero tras un uno para que él sea 10. Tu torpeza es no mirar jamás tras de ti, no mirar bajo tus zapatos para despegar de la suela a quien pisaste cuando sólo buscaba alar tus pies si querías volar. No soy cero, no: Ni soy nada cuando me pisan, ni soy nada cuando me arrastran, ni soy nada cuando me reflejan cual si fuese fantasma, ni soy nada cuando me vacío para llenar a otro, ni soy nada frente al mayor de los ciegos, que es el que no quiere ver, porque hasta un ciego es (e)vidente si guarda la e-videncia de que puede tocar, oler, sentir,... ese algo que ha tomado por nada porque, al no ser capaz de verlo, lo ha ninguneado; sí, hasta un ciego ve si abandona la prepotencia de privar de existencia a todo lo que para él no es accesible a los ojos.

No soy 10, ni lo seré nunca. Soy apenas una curva de un número incompleto hasta que llegue el pedazo que me falta a desvelarme quién soy o para qué soy. Quizá no hayan de llegar pedazos de ningún tipo y sea ésta mi esencia, un ser sin terminar. Lo que sí que no soy ni seré es esa curva cerrada por el desengaño, una curva convertida en cero a fuerza de heridas que acorazar permanentemente. No soy tan cero y, si lo fuese, volvería a romperme tantas veces como hiciese falta para volver a ser un trocito incompleto. Quizá, finalmente y pese a mis resistencias, un trocito de la nada. Pero sólo "muy quizá". Un quizá que no alcanzaría nunca el mundo de lo posible de un Benedetti. Pero que se convertiría en certeza científica en la retina de un ciego voluntariamente asensorial. Me haré cachitos hasta olvidar que en tus ojos fui nada, me desharé en casi nada hasta que tú, que has sido mi infinito, seas, cuando renazca, nada; sí, será aún más arduo, pero hasta el infinito, cuando se le da la vuelta y se le desenlaza, se convierte en cero.

Yo sí te lo digo con mis palabras: Adiós, adieu, good bye, adío sas. En definitiva: kalinijta sin, ya nunca más, kalimera.

lunes, 18 de mayo de 2009

CREO QUE NO (R. Creek)




Creo que no me resigno a la efemeridad de los afectos mediada o mediatizada por lo efímero de la physis. Mi apariencia no va a cambiar, si acaso a peor. Dentro aún puedo crecer, expandirme, empaparme, embellecerme, embeberme de la belleza misma. ¿No me vas a querer en mis de-cadencias? Me cuesta creerlo porque no quiero que así sea. Quiero aprender a volar cometas para remontar contigo mis estados de ánimo; a manejar halcones para pilotarlos contigo;… pero no me quiero ingravitar las tetas ni puedo ingravitarme el alma. Yo también, como todos, siento a veces una carga pesada que me hace llover de la nube en la que flotaba. Soy humana. Soy mortal. Y necesito que me ames con toda esa consciencia.

domingo, 17 de mayo de 2009

ME HAS HECHO VOLVER A CRUZARLA - DEFENDER LA ALEGRÍA (Benedetti)


Aunque ahora mismo sea muy, muy, muy difícil, tarea titánica y casi imposible, cumpliremos, en cuanto esta orfandad reciente y punzante nos lo permita, tu encargo:




Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
(BeNeDeTtI)

Un beso tan infinito como tu presencia.

lunes, 11 de mayo de 2009

SECA (R. Creek) / EL REPARADOR DE SUEÑOS (Silvio)


Estoy seca. Completamente. Inundada por fuera y árida hasta la grieta por dentro. Lo peor es que no quiero volver a zambullirme. No quiero ni jugar a reflejar los dedos de los pies contra el estanque, no vaya a ser que un carpín dorado pase por allí en ese preciso instante, me salpique y vuelva a sentir ese afán perentorio de empaparme hasta la duramadre, suceso que, habitualmente, termina en muerte por ahogamiento. Ya no quiero resucitar más. He perdido mi chispita y no quiero más experimentos electromagnéticos.

Yo, que tanto disfruto de las carreras de sonrisas cuando aparece una inesperada lluvia torrencial; yo, que me contagio allí mismo de tonta felicidad, sin peluquería que defender con carreras, no quiero mojarme más.

Yo, que adoro el agua en catarata porque te desnuda quieras o no, sin que te importe, ya no quiero desprenderme de mis mil y un capas de cebollas hasta que te encuentre a ti, que tanto estás tardando en aparecer...
Te necesito, enanito.


Siempre
llega el enanito
con sus herramientas
de aflojar los odios
y apretar amores.
Siempre,
llega el enanito,
siempre oreja adentro
con afán risueño
de enmendar lo roto.

Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá,
haciendo labor.
Siempre va
esta personita feliz
trocando lo sucio en oro.
Siempre,
llega hasta el salón principal,
donde está el motor
que mueve la luz.
Y siempre allí
hace su tarea mejor,
el reparador de sueños.


Siempre,
llega el enanito
hasta la persona,
hasta todo el pueblo,
hasta el universo.
Siempre,
llega el enanito
y desde esa hora
se acaba el silencio
y aparece el trino.
(1983)

MUY POCAS VECES ACONTECE... (R. Creek) / EGOÍSTA LA LUNA (Masciano) / SOÑAR CONTIGO (Toni Zenet)


©ras
Muy pocas, pero sucede. Llegas a un punto de dolor que crees que no superarás. Llegas a un abismo, quizá de un instante, en el que desearías pactar toda la felicidad futura a cambio de no llegar nunca más, nunca jamás, a ese punto tan lacerante. Un gesto de corrección política puede matar con mayor dolor y saña que una crucifixión exhibicionista e impúdica La amnesia es anestesia. La asepsia es la única vía que no precisa de anestesia: no produce nada, ni siquiera recuerdos.













Egoísta es la luna (Lucas Masciano)
En tus mundos azules
hay diez mil puertas que están siempre cerradas,
hay diez mil costumbres desacostumbradas
a infundir respeto y a veces no hay nada.

Me levanto al acostarme
todas las mañanas, vuelvo a recordarte,
porque mientras dormía no te echaba
en falta porque te tenía de tanto soñarte.

Y yo no tengo nada a cambio.
Y yo no tengo nada a cambio.

Egoísta es la luna que marcha en la mañana
¿Adónde te ha llevado? que si yo no te sueño
de ti no tengo nada y espero.
Egoísta es la luna que se lleva mi sueño
adonde no te encuentro porque si sale el sol
yo lloro sin remedio y espero.

Cuando cierro mis ojos
soy una nube negra que nunca dice nada,
soy arena y rocío, soy un "te necesito",
soy más de lo que tengo y aunque no tengo nada.

Sufro el estar despierto porque no estás conmigo,
sólo cuando te sueño que beses mis canciones con tus oidos tiernos
y escuches con tu boca lo que dicen mis besos.

Y yo no tengo nada a cambio.
Y yo no tengo nada a cambio.

Egoísta es la luna que marcha en la mañana
¿Adónde te ha llevado? que si yo no te sueño
de ti no tengo nada y espero.
Egoísta es la luna que se lleva mi sueño
adonde no te encuentro porque si sale el sol
yo lloro sin remedio y espero.

Soñar contigo (Toni Zenet)
 Déjame esta noche
soñar contigo.
Déjame imaginarme
en tus labios los míos.
Déjame que me crea
que te vuelvo loca.
Déjame que yo sea
quien te quite la ropa.

Déjame que mis manos
rocen las tuyas.
Déjame que te tome
por la cintura.
Déjame que te espere
aunque no vuelvas.
Déjame que te deje
tenerme pena

Si algún día diera
con la manera
de hacerte mía,
siempre yo te amaría
como si fuera
siempre ese día.
Qué bonito sería
jugarse la vida ,
probar tu veneno.
Qué bonito sería
arrojar al suelo
la copa vacía.


Déjame presumir
de ti un poquito,
Que mi piel sea el forro
de tu vestido.
Déjame q te coma
solo con los ojos.
Con lo que me provocas,
yo me conformo.

Déjame esta noche
Soñar, soñar contigo.

lunes, 4 de mayo de 2009

EL DESTINO DE LA POLILLA (R. Creek)



De nuevo bajo las tejas y no sobre ellas aullando a la luna. De nuevo enterrada en lodo; lodo cocido, pero lodo al fin y al cabo. De nuevo, pies amarrados por un ¿ cuyo cabo es el ? que esposa sus manos. De nuevo latido escayolado, que no de escayola como sería ahora su anhelo. De nuevo bebé a gatas que no sabe levantarse. De nuevo y, no obstante, tan nuevo todo.

¿Cuál es el destino de alguien cuyo cerebro no es lo suficientemente lúcido como para huir de la llama, pero cuyas terminaciones sensitivas son lo suficientemente agudas como para no huir tampoco de la atracción de su calidez? Sin duda, el destino de la polilla. Quizá logre superar un par de veces más, a lo sumo tres, la constante abrasión de sus alas; pero un día de éstos, el menos o el más pensado, terminará, además de hecha polvo, hecha cenizas.

jueves, 19 de marzo de 2009

EL TIEMPO PASA... Y SÓLO DEJA POLVO EN ALGUNOS LUGARES (R. Creek) / Ha dicho el Santo Padre (Los Miserables)


Han pasado ya casi dos décadas. El 93 fue el año de uno de mis primeros carnavales gaditanos. Vi con Eva, Jose, Carmen, pero sobre todo con Mónica, que era la más aficionada, toda la final del Falla en la tele, y lloré, de rabia, de conmoción, de empatía,... de amalgama de emociones que no tienen nombre siquiera, con esta música y con esta letra:




Ha dicho el Santo Padre
que el aborto es de asesinos,
y es curioso que lo diga
alguien que no tiene hijos,
alguien que come y bebe
por culpa de algún cristiano,
que no vive en un piso,
que vive en el Vaticano,
que lo único que hace
es saludar con una mano.
Respóndame, Padre:
¿Por qué se le niega, entonces,
la comunión a los retrasados?
¿Por qué tantas criaturitas
mueren de hambre desamparaos?
¿A quién llama usted asesino?
Qué fácil es, qué fácil es
recordarnos los mandamientos
viviendo como un marqués.
Si usted es Dios aquí en la tierra
por qué se encierra en ese palacio.
Usted qué sabe de las guerras,
usted qué sabe de calvarios.
Déjese de tanta historia
apostólica y romana.
Creo en ese Cristo tan humilde
que murió en un "maero"
y creo en su Santa Madre
y, que me perdone el cielo,
a usted yo no le creo.
(Antonio Martínez Ares; Comparsa "Los Miserables"; 1993)

Han pasado casi 20 años, y asombra ver lo poco que cambian algunas cosas y lo poco que han cambiado mis emociones al respecto.

sábado, 14 de marzo de 2009

A LOS SUPERÉTICOS LA VIDA LES RESBALA (LA TIENEN MÁS PLASTIFICADA QUE LA VISA ORO) (R. Creek)


Ayer ocurrió un milagro. Uno de los más maravillosos y conmovedores que he "presenciado" en mi vida. Las células-madre del cordón umbilical de Javier salvaban a su hermano Andrés, de 7 añitos, de la condena a la que había estado sometido desde su nacimiento, de la tristeza propia y ajena de ver un preso en vida que no ha cometido otro "delito" que nacer, un reo sin infancia. Ayer terminaba esa pena (emicional y carcelariamente, pena): El milagro de una vida salvaba otra vida.

Pero a ciertos sectores esos milagros no les interesan. No hacen negocio con ellos, como hacen con las fraudulentas apariciones de la virgen en el Escorial. Son milagros que no les benefician económicamente y, por tanto, no sólo no los consideran tales, sino que apelan a la ética del embrión que ha tenido que sacrificarse para que dos niños vivan.

Voy a poner fácil la réplica: Quizá si a estos apologetas de la vida, de tres al cuarto, les pasasen las facturas médicas de los embriones igualmente condenados por la herencia genética, hoy desechados, y que ellos (eso dicen) no habrían dudado en salvar, quizá si apelásemos a sus bolsillos, su percepción acerca de lo que es y no es un hecho milagroso cambiaría.

Y ahora voy a ponerlo más difícil: Vamos a suponerles incluso ese buen fondo, vamos a suponerles esa ética suprahumana de la que presumen y vamos a creer que estarían dispuestos a sostener económicamente todo ese coste. ¿Estarían, también, dispuestos personalmente a abonar todo el coste emocional? ¿Pasarían sus vidas en el hospital, intentando hacer que la infancia de Andrés fuese lo menos geriátrica posible? ¿Abandonarían toda actividad que no fuera la de conseguir arrancar una sonrisa a Andrés? ¿Conseguirían, como a duras penas hacen sus padres, olvidarse de las fracturas de corazón cada vez que observan la vida que lleva y la vida que le espera, en aras de la felicidad del niño? ¿Se olvidarían de volver a ver otro entorno que el hospitalario?

Cuesta creer que así sería. Si la superética con que nos abofetean a los que nos emocionamos con estos hechos fuese auténtica, habríamos estado viendo, todos estos años, cómo esos defensores radicales de la vida a ultranza se autoinmolan solicitando ser los últimos en las listas de espera cuando enferman o han de ser operados, nos habríamos pasmado al ver cómo uno ¡sólo uno, no digo más! de estos superdefensores de la vida (que tan por encima están, según parece, del común de los mortales) lleva 15 o 20 años esperando a recibir sus sesiones de quimio porque siempre hay alguien que la necesita tanto o más que él; presenciaríamos todos los días cómo estos superhéroes de la moral se empobrecen más y más, invirtiendo todo lo que tienen en costear el tratamiento de raras y/o incurables enfermedades que no cubre la Seguridad Social ¡y ojo que no hablamos ya de las vidas de los embriones que estarían dispuestos a salvar, sino de vidas con mayor desarrollo, humanas y humanizadas ya, que, como sabemos, por lo que dicen, tienen tanto valor como la del embrión! De ser verdad esa defensa, de ser real y no sólo humo de moralina, entraríamos en los hospitales, infantiles y adultos, y nos los encontraríamos viviendo allí, haciendo que las familias de enfermos crónicos pudieran atender un ratito al resto de sus hijos, ducharse, comer, cambiarse de ropa... Pero yo nunca he visto nada así. Alguna visita esporádica de alguno, interesándose por algún enfermo (y conocido), sí. Cargando con todo el peso emocional y vital que conlleva, no, rotundamente no; eso por no hablar de muchas otras cosas que sólo conocen aquéllos a quienes les ha tocado vivir situaciones similares. Y esto es sólo un ejemplo fácil y próximo al tema. Si lo extrapolásemos a otros ámbitos en que deberían -y no lo hacen- demostrar (más allá del cacareo) cómo y hasta qué punto defienden ellos la vida, si pusiésemos a prueba cómo defienden la vida boicoteando las guerras, el tráfico de armas, la violencia de género, negándose a recibir subvenciones de quienes no defienden -como ellos- la vida, etcétera hasta el infinito... la obviedad de su falacia sería aún más insultante.

A lo mejor es que las palabras cuestan poco, muy poquito. Quizá es que resulta más barato afirmar la propia superioridad moral con argumentos "desempatizadores" y demagógicos, que traducir esos argumentos a la práctica, convertirlos en experiencias personales reales. A eso yo lo llamo hipocresía y facilismo. Si defendieras la vida con tu práctica como la defiendes con tus palabras, estas últimas serían innecesarias: estaríamos viendo, admirando e intentando imitar toda esa bondad infinita de la que presumes. Pero si no estás dispuesto a hacer lo que predicas, más te vale tragarte las prédicas y ahorrarnos a los demás las incontenibles lágrimas de rabia que nos provoca el escucharte. No me digas lo que debo hacer ni siquiera si es lo que tú mismo haces, pero menos te atrevas si, lejos de poder darme ejemplo, gritas haz lo que digo y no lo que hago, superético de pacotilla. Y, sobre todo: ¡No te atrevas a cuestionar la ética de unos padres que te darían sopa con hondas en lo que a defensa de la vida se refiere! Lo más triste es que aún sigas teniendo voz y, peor aún, que se dé eco a tu voz hipócrita e indignante.

sábado, 7 de marzo de 2009

RECIÉN PINTADO (o de las charlas patatísimas) (R. Creek)


Otro lugar común (que ignoraba hasta ayer que lo fuera): Es curioso (pero ahora creo que nada extraño) el verse a sí mismo pintado de arriba a abajo con colores vivos, gama soyfeliz, e ignorar que es una cubierta bajo la que desespera por asomar un blues intenso, tonalidad perodóndevatodosinqueyomentere.

Uno camina con disfraz de Naranjito sin saber que camina tuneado. Se relaciona como siempre, se ríe como siempre, danza como siempre entre el tráfico de las 20:30... pero no sueña como siempre. No es consciente de esa carencianomalía porque ni siquiera lo ha intentado (y esto me recuerda, de nuevo, a San Martín y la silla que se hace silla, más allá de su utilidad, por su disfuncionalidad eventual). Todo está anormalmente normal para las circunstancias que se viven en ese momento y esto, lejos de hacer que se enciendan todas las sirenas y alarmas en nuestro interior, nos impregna de tal modo que logramos hacer creer a los más íntimos (hasta al yo mismo profundo) que nuestra cotidianidad es apacible y en absoluto sintomática (quizá todo esto tenga relación con la frase que fijé como una bofetada desde la primera vez que la escuché: los depresivos se convierten en extremadamente preocupantes cuando dejan de avisar de sus negras intenciones).

Esta pintura viva(lavida) gama soyfeliz es impermeable totalmente y muy sólida, o eso parece. Por un lado, no permite adivinar ese blue(s) sobre el que se sostiene y, por otro, no deja que penetren sustancias que, habitualmente (y por motivos menores), suelen actuar como disolvente: abrazos estrechos, ¿estásbien?, cuentaconmigos, etc. La hemos fijado bien probablemente porque, en lo más íntimo, allá donde todo se enazula, sospechamos, sin reconocérnoslo, que lo que de veras late escondido es más que un azul: un inmenso gris que, de ganar terreno a través de alguna fisura, nos asfaltaría sin remedio.

Es por eso que, sin alarma, recién pintados de vivacidad, nos enfrentamos un día cualquiera al comentario trivial de un semidesconocido: Te veo un poco azul ¿necesitas algo? Y una frase así en cualquier otro momento nos hubiese sorprendido apenas un instante para concluir, acto seguido, que el semidesconocido nos semidesconoce, efectivamente. Pero ahora la sorpresa de una frase así no deriva de constatar cuán poco nos conocen, en definitiva. La sorpresa ahora viene de nuestra propia reacción: una catarata inagotable de blue alquitrán corre a borbotones y sin contención, atravesando mejillas, gotelés, tapaporos, lacas chinas con denominación de origen y hasta sellador marca Acme. Nos vemos contándole al semidesconocido tristezas que ni imaginábamos que guardábamos, episodios que ni recordábamos recordar, motivos que jamás nos habrían movido un milímetro.

Después de esa cascada nos vamos a casa pensando: ¿Quién me ha poseído? ¡Pero si esa persona no era yo! ¡Pobre semidesconocido, se ha quedado cuajado! ¿Quién le iba a decir a él que invitarme a un café o animarme a esforzarme con los irregulares iba a desencadenar tales confesiones, tales confidencias, tales vivisecciones sangrantes? ¡¿Y quién me lo iba a decir a mí, xdioxanto?! ¡Trágame, NiFe! (mañana mismo me borro de la academia, sí, qué vergüenza... no vuelvo por allí).

lunes, 29 de diciembre de 2008

REGALO PARA CUENTARTISTAS (R. Creek)



Millás, el sábado por la mañana en RN, despertó mi apetito lector descubriéndome su nuevo trabajo, que a mí me pareció un libro-desván adultofilosófico de infancia fantasiosa-tica. En él aparece una madre que no es capaz de solucionar los problemas si antes no los convierte en un drama; una vez que eso sucede, los resuelve de forma eficaz, dice Millás, pero no antes.

Hay un hombre también que, como el propio Millás, siempre lleva dos pares de calcetines, manía que le avergüenza profundamente. Un día, tras un accidente, termina en el hospital y, en un intento por superar el bochorno de que hayan descubierto su costumbre, afirma que, de no haberlos llevado, probablemente habría muerto. 

También en el libro de Millás habita un hombre que tiene poderes: predice a sus hijos lo que NO va a suceder. Por ejemplo, un caluroso día de agosto, les anuncia: Hoy no va a nevar. Dice Millás que él practicaba ese juego con sus hijos, logrando sacarlos de sus casillas (les apostaba lo que quisieran, por ejemplo, a que no iba a meter ni una sola canasta de 10 puntos y, al finalizar el partido, alardeaba de haberlo adivinado).

En el programa también habló de que, cuando era niño, él y sus amigos jugaban a detectar muertos vivientes, casi siempre los encontraban encarnados en mujeres guapísimas y misteriosas. De ahí ha nacido otra historia en la que lanza frases como: Hay vivos que no saben que están muertos, pero también muertos que no saben que están vivos.

Él dice, y es una verdad casi sagrada, que no somos nosotros quienes inventamos las historias o los artefactos: son ellos los que vienen a nosotros para que les demos vida, nos usan para cobrar vida. De ahí ese "Los objetos nos llaman".

Con ésos y otros cuantos canapés, sus objetos me llamaron para convertirse, dentro de muy poquito tiempo, en los míos. 

(11 Noviembre 2008)

QUE NO TE TIENTE AMAR PELIGROSAMENTE (R. Creek)


El azar es extraño. Hace no más de 15 días escuché  en la radio, por azar digo, a dos representantes de MSF hablando de su labor. Al día siguiente, en un hilo de un foro, escribí:

Ayer iba escuchando la radio, hablaban los de MSF de un "kit" alimentario revolucionario que, a muy bajo coste (ridículo), en 6 semanas un niño pasaba de ser un ser humano desnutrido y condenado a formar parte de la estadística de los 10 que mueren diariamente, a ser un niño completamente sano en lo que a nutrientes se refiere. Hablaban de cómo las ONGs ponen parches a las indolencias de los gobiernos y de la necesidad de que esta situación termine.

Lo que más contundentemente me hizo mover la cabeza arriba y abajo fue la afirmación, respecto a "nuestro" mundo, de que vivimos en una burbuja, ajenos totalmente a nuestra condición de privilegiados. Este verano, por ejemplo, estaba charlando con un amigo, que no se caracteriza precisamente por su falta de conciencia, y me sorprendió con este comentario:
Pero ya no se muere nadie de hambre ¿no? Actualmente, no. Hay pobreza, pero ya no hay hambre. Se me abrieron los ojos como platos y le mandé las estadísticas que maneja la ONU. Flipó, claro.

Al margen, algo que me subleva hasta el cabreo es que premiemos, como vamos a hacer, la idología del liberalismo, ésa que abomina del intervencionismo de los gobiernos, pero sólo cuando hay visos de enriquecimiento sin medida, ésa que no duda un instante en echar mocos en los parlamentos pidiendo -y consiguiendo- socializar las pérdidas, mientras mantiene la privatización de las ganancias en los negocios (que aún siguen generándolas). Y lo que aún me da más rabia, hasta la pataleta incluso, no es que determinados gobiernos sucumban a esa llantina (EEUU es el máximo exponente del poder político unido al económico: los políticos del gabinete Bush son accionistas -y no minoritarios- de megamonopolios mundiales, con lo cual, ayudar a quien detenta poder económico equivale a ayudarse a sí mismos) ¡es que sucumben quienes, ideológicamente al menos, defienden otras estrategias!

En fin. Para llorar, sí.

Ignoraba entonces que iba a encontrarme hoy, azar extraño, con algo que me iba a sublevar también, casi hasta la lágrima: la utilización absurda de problemas reales como fondo de pantalla a un pésimo guión pseudopasteloso. Azarosamente, insisto, buscando una cita de una película, me di de bruces con otra que no había escuchado en mi vida: Amar peligrosamente. Busqué en San Google información sobre ella y vi que estaba protagonizada por el actor que descubrí en Closer, Clive Owen. Me pongo a verla y ¡sorpresa! parece idéntica temática a la planteada por MSF. Sigo el visionado y me voy indignando paulatinamente más y más. ¿Qué es esto? ¿pretende ser una película de toma de conciencia que aprovecha un argumento de "amor" para dar una cucharadita de realidad a que los que no van al cine para ver desgracias; o, por el contrario, una película que busca ser comercial con un argumento y puesta en escena pésimos, pero, eso sí, revestida de unos tintes pseudosociales?

Creo, en definitiva, que acabo de ver una de las películas más horribles de la historia. No sé ni por dónde cogerla porque soy incapaz de decidir qué es lo más horroroso, así que suelto a ráfagas todo lo que he visto, para que cada uno decida sobre si hay grados diferentes de horripilantidad. Ojo, que cuento toda la película, no leas más si quieres verla.

El argumento es de lo más fatuo a la par que pretencioso, y vanaliza continuamente, a fuerza de caricaturizarlos, problemas muy reales, como los de los refugiados, el hambre, las guerras, el acceso a la medicina... Los dos protagonistas aparecen, a lo largo del tiempo, en todos los fregados imaginables poresosmundosdediox: empiezan en Etiopía, donde Angelina Jolie rescata nada menos que a la niña de la fotografía de Kevin Carter, no sólo del buitre, sino también de la muerte. Ya desde esta escena flipé en colorines, y empecé a sospechar que iba a presenciar ciertas dosis de maniqueísmo, pero aún no sabía hasta qué punto.


Kevin Carter
No se sabe por qué (y al guionista no le parece que tenga que dar más explicaciones al respecto), pero ella, que iba para una estancia de un mes, se vuelve al segundo día. Él es una mezcla rara del Dr. House y el Patrick Swayze de La ciudad de la alegría. A pesar de que se esperaría de él, por la vida de entrega que lleva, grandes dosis de humanidad, la pone a caer de un burro sin conocerla de nada, y eso que va a ayudar.

Por resumir: los dos aparecen en Etiopía, Camboya, Chechenia, y siempre como únicos salvadores y únicos seres con conciencia. Vamos, de esto que te preguntas: ¿pero él no está ahí con una ONG? ¿y no está hablando de otras que también están allí? ¿y cómo es que está solo ante el peligro y, según dice, nadie sabe lo que sucede allí? Él es siempre el líder y artífice del movimiento liberador, pero en plan Llanero Solitario. Ella aparece siempre después, arrastrada por él en diferentes modos, por razones peregrinas y siempre con unos extrañísimos procedimientos: a Etiopía va por crisis de conciencia, se larga ella sola con tropecientos kilos de comida ¡y llega! Pasa allí, como he dicho, dos días, pero establece con House y con Elliot, otro responsable, unos lazos estrechísimos, al parecer. Años después trabaja para la ONU, pero se ve, por el lugar en el que desempeña sus tareas, que no tiene mucha responsabilidad; eso al guionista le da igual: ella consigue sin esfuerzo y al instante, porque sí, porque se lo pide Elliot, que la ONU envíe ayuda a Camboya y ser ella misma quien, sola de nuevo, conduzca el cargamento. Lo de Chechenia ya sí que es flipante, pero lo cuento luego, cuando hable de los personajes secundarios.

Cualquier cosa que pueda suceder en una zona de conflicto, les sucede: francotiradores, mercenarios, conflictos gubernamentales, ladrones, la Cía, secuestros, sobornos, extorsiones, tráfico de armas, minas anti-persona, sarampión y más sarampión... y eso que ella pasa, a lo sumo, una semana en cada sitio. En cambio en Londres, donde se pasa la vida entera, no le sucede absolutamente nada nunca; tiene hijos casi por generación espontánea y asciende en la ONU sin que se sepa muy bien con qué méritos.

Se dan, en esas salidas poresosmundosdediox, las escenas más descabelladas:

- Dile la verdad, dile que intentamos salvar a su puto pueblo. -(él dice mucho "puto", para que se vea lo durísimo que es).

- Dice que su puto pueblo le importa una mierda.
 
Claro, esto siempre es así: es el extranjero quien se preocupa por la gente, no el oriundo, por eso hay que seguir interviniendo donde nos parezca, para salvar a la gente de sus propios paisanos/vecinos. Curiosamente (y no es la única película que dobla así -ignoro qué pasa con las V.O.-) hacen que los personajes que representan a sectores desfavorecidos de distinto país del de los protagonistas hablen como lo hacían los indios de las películas del oeste; al parecer los cineastas -al menos los españoles- consideran a estos personajes lo suficientemente inteligentes como para aprender un idioma extranjero sin ir a ningún centro de enseñanza, pero tan estúpidos que, a pesar de haber aprendido por contacto lingüístico, sólo son capaces de hablar en telegrama; esto no parece necesario que suceda cuando el que habla es un representante del gobierno, por ejemplo. Contrastando esa realidad cinematográfica con las ocasiones en que hemos escuchado a nuestros presidentes hablar en otras lenguas y a los lugareños de otros países hablando en el nuestro, nos damos cuenta de cuán lejos está el cine de la realidad. 

Pero el diálogo continúa:

- Tú agente que trabaja para Cía, uno de vosotros debe morir.

Es una lógica aplastante: el agente eres tú, pero como eres el protagonista y tienes que durar, voy a cargarme a uno cualquiera de tus compañeros. No me digáis cómo, pero esta charla desemboca sin ton ni son en que el oriundo arranca a un niño de los brazos de su madre, lo sienta en la tarima y le pone una granada en las manos, como para crear una situación tensa. La madre, claro, va a por él, y el oriundo se la carga para que no pueda quitarle la granada. En fin, delirante todo. El bueno, Elliot, que ya por eso tenía cara de fiambre desde que empezó la película, cumple aquí su destino. El dr. House se siente culpable y la Jolie lo tranquiliza: Total, si él quería dar su vida por los demás, pues ya está, hasta le has hecho un favor. ¡Vamos, que sólo le falta soltar que ella misma lo habría matado si no se lo cargan los guerrilleros ésos!

Los despropósitos del guión compiten con los de ambientación. La película se desarrolla a lo largo de décadas, pero ahí nadie experimenta el menor cambio físico, todo lo más, a ella le crece una vez el pelo. Ya en el clímax de la invariabilidad física, el hijo de ella aparece tan, pero tan igual con el paso de los años que, cuando tiene una hermanita que aparece con unos 7-8 añitos, estás deseando que vuelva a aparecer el siguiente corte temporal para ver si consigue incluso adelantar al niño, que tiene siempre unos 9-10.

Otra gracia ambiental es que Jolie, cuando está en Londres, lleva, época tras época, collar y pendientes de perlas en cualquier circunstancia. Si la ves sin ellos no hace falta ni que abra la boca: ya sabes que se va a largar de misiones poresosmundosdediox.

En poresomundosdediox a todos les faltan palabras para describir lo peligrosísimos que son esos países, las pésimas condiciones en que se encuentran todos, etc. etc. Pero es sólo de boquilla: ahí está todo el mundo mal menos los protagonistas, que no sudan, que, sin electricidad, encuentran el modo de planchar su ropa y pasar por peluquería lavarymarcar, afeitarse, depilarse... En Chechenia, a Angelina le cascan un gorrito ruso muy mono que no se quita ni en la cama; eso sí, cuando está en la calle, con un frío de rigor mortis, lleva ropa ligerita para que no esconda su tipo. De igual modo, nada más llegar a Camboya, se queda en tirantes sexies y así atraviesa el río, despreocupada absolutamente por los mosquitos o por el sol.

Todavía más, y ahora hablando de los personajes: Resulta que en el primer escenario, el de los campamentos de refugiados etiopes, aparece un grupo de cuatro formado por el dr. House Swayze, el futuro fiambre Elliot, una enfermera y un ¿ingeniero? Todos ellos aparecen juntos después también en Camboya; se ve que en las ONG's se crean lazos tales que no vuelves a involucrarte en ningún proyecto si no es con los de siempre. Pero más: un personaje de la Cía que ya había coincidido con House en Pakistán (creo) aparecerá ya siempre con él, como si la Cía no tuviese más agentes y éste estuviese destinado a pegarse a House vaya donde vaya. El personaje de la hermana de Jolie es también "gripante": no puede acudir a la boda, pero se presenta en un banquete benéfico y, años después, también en el nombramiento de Angelina para no sé qué cargo importante diciéndole a su hermana del alma que, aunque Chechenia está horrible, ella pedirá que la destinen allí para buscar a House, al que no conoce de nada, y al que su hermana ha visto 6 días en 20 años. En fin... no sé qué comentar al respecto.

Otro dialoguito que no tiene desperdicio. El contexto es el siguiente: pese a haberse visto dos días, con años de diferencia entre las dos ocasiones, los protas tienen escenita de cama, lo cual no es raro pero, y esto sí me choca, la conversación posterior es un interrogatorio de él acerca de cómo conoció ella a su marido. Esto sirve de excusa para que ella le diga que sólo siguen juntos por el niño (charla innecesaria porque, minutos antes, el guionista deja el campo libre creando una escena en la que Jolie pilla al marido con otra, pero se ve que quiere dejarlo claro por si el espectador no ha visto que el marido y la de camisa desabrochada tenían tema). House le pregunta a Jolie por el hijo de ella:

- Le quieres muchísimo ¿verdad? -pregunta de paparazzi de programa del corazón. Y ojo a la respuesta de ella:

- Sí, es encantador.

"Encantador" es un adjetivo que usa ella bastante en toda la película, como él lo de "puto".

Otra nota curiosa es que, en los escenarios de esosmundosdediox, el guionista le pone a Jolie mucho bebé alrededor, como destacando su instinto maternal. Sin embargo, cuando está en Londres parece que sus propios hijos "encantadores" son de atrezzo y no duda en quitárselos de encima para volverse a esosmundosdediox.

Pero sigamos. El guionista, después de haberles dejado el campo libre, se da cuenta de que si terminan juntos en Camboya la película se tiene que acabar y, como quiere sacar muchas más penurias desosmundosdediox para que la película sea una de ésas independientes con mucha conciencia social, nada más salir de la cama él le suelta a ella:

- Estoy completamente loco por ti. No dejo de pensar en ti. Estás en mi cabeza, en mi corazón, en cada centímetro de mi puta piel, pero no puedo liarme contigo, no puedo. Mira qué les pasa a los que me rodean, no es bueno, no soy bueno para ti.

- No es cierto.

- Créeme, si pudiera volver a vivir esta vida no me separaría nunca de ti. Pero tú te debes a tu familia y yo a esta gente y no podemos cambiarlo porque siempre terminaríamos haciendo daño a alguien.

Y ella llora amargamente. Yo aluflipo. Ni se conocen tanto como para soltar esas chorradas, ni, si así fuera, se sostiene que tanta intensidad se frene por el típico argumento adolescente de película de instituto. Me voy a apuntar bien los nombres de director y guionista para no volver a soportarlos nunca más. Martin Campbell y Caspian Tredwell-Owen y Jeremy Brock.

Más ridiculeces: Cuando el guionista ha querido, en dos pinceladas, hacernos ver que el matrimonio de Jolie es "blanco", resulta que en la escena siguiente es cuando aparece la niña. Tan previsible como la muerte de Elliot: la niña va a ser de House, fijo. No he terminado de ver la película, pero eso está cantadísimo. Ya os contaré. Ahora la familia es riquísima y vive en una casa de caerse de culo; como el guionista nos ha hecho ver que al marido no le iba demasiado bien, concluyes que trabajar para los necesitados te enriquece que da gusto.

Lo último que vi de la peli era rocambolesco, a la altura de todo el guión: Está ella buscando a House en Chechenia, a pesar de que su hermana le dice que estará muerto, y se le presenta el mismo de la Cía de toda la película y, pasmante, ese tipo duro y sin escrúpulos al que no ha visto en su vida se pone a charlar con ella sobre lo bonito que es el amor, que hace que ella vaya a pasar mil peligros para encontrar a House, que no se merece que nadie lo busque, y sólo por eso la va a ayudar. En fin, que, con los ojos desorbitados totalmente, desrecomiendo fervorosamente esta patochada cómica con aspiraciones de drama profundo y de cine denuncia. ¡Yo sí que los denunciaba! Sentenciados, de momento, los tengo: casposo Caspian Tredwell-Owen y sopero Martin Campbell.

domingo, 31 de agosto de 2008

"SI EL CORAZÓN PENSARA, DEJARÍA DE LATIR" (A. MÉNDEZ) por R. Creek


He estado viajando en círculo, una y otra vez, una y otra vez, mucho tiempo, infinito e infinitamente breve. Todo para volver con una única sabiduría que no ignoraba antes de emprender el viaje, y que comparto contigo: Cuando nos empeñamos en sueños que, por su naturaleza imposible, están condenados a hacerse continuamente añicos contra murallas de realidad, a fuerza de estrellarlos terminas perdiéndolos y, con ellos, la voluntad y el deseo de seguir soñando. Es triste. Mucho. Pero también eso es vivir. Dice Alberto Méndez, en sus girasoles ciegos, que si el corazón pensara dejaría de latir; yo creo que es cierto en parte: cuando el corazón piensa, late más fuerte y más ahogado, como en un llanto que parece que no va a tener fin. Y luego para. No sé si definitivamente.


En cualquier caso, los sueños individuales son un arma de doble filo: el cumplimiento de lo que es el sueño de uno a menudo lleva aparejado el que el de otro se quede por cumplir, quizá para siempre; o, lo que incluso es peor: la realización de las ilusiones de uno a veces lleva, indefectiblemente, unido el inicio de lo que para otro es desilusión o, aún peor: pesadilla.

miércoles, 23 de abril de 2008

CERTEZAS Y DESÁNIMOS (R. Creek) / DE LA AUSENCIA Y DE TI (Silvio)

Realmente me cambia el humor.

A menudo hago mía esa máxima que dice que quien escucha/lee lo que no debe, oye/percibe lo que no quiere. Pero no la cumplo catxisdiez.

Una piltrafilla de nada se puede convertir en nubarrón, pero de los innecesarios, de los que anegan cosechas o se llevan ilusiones o arrebatan alegrías. A veces eres tú quien invoca a Tlaloc, aunque creas que lo que haces es

simplemente danzar. Lo sabes porque otra vez has ejecutado idénticos pasitos y saltos y el dios se ha presentado con su desagradable rostro enmascarado en
muchas formas y encarnado en tantas otras. Tú quieres danzar. Lo necesitas. Te gusta. Pero no quieres agua, no quieres rayos y truenos y centellas. Y parecen ser indisociables.

Más inseparables aún desde que arrastro tu carga, sin compartirla. La mala hierba nunca muere; se enraíza y emponzoña. La raíz siempre está ahí, una raíz amarga que bebo desde que vivo en tu jardín.


Si no hubiese cadenas que te desencadenasen de a quien no quieres verte encadenado…

Si el deseo fuese libre y la esperanza posible…

Si fueses capaz de leerte, de verte, de sentirte,… leerías y verías quién es quien despierta tus sentimientos. Leerías y verías que no es con quien despiertas en tu cama. Aunque quisieras.


No son lo mismo, deseo y esperanza. No son lo mismo, aunque a veces caminen de la mano.




Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración
No mirar a los mapas, seguir en mi mismo
No andar ciertas calles,
olvidar que fue mío una vez cierto libro
O hacer la canción
Y decirte que todo esta igual
la ciudad, los amigos y el mar
esperando por ti,
esperando por ti.
Sigo yendo a Teté semana por semana
te acuerdas de allá
Hoy habló de fusiles despidiendo muertos
Yo se que ella me ama
Es por eso tal vez que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti,
de la ausencia y de ti.

No quisiera un fracaso en el sabio delito
que es recordar.
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas y tontas
Como en el tumulto pisarte los pies
Y reír y reír y reír,
Madrugadas sin ir a dormir.
Si, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.

Las ideas son balas hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte,
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado en el mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.

domingo, 6 de abril de 2008

¿TENIA O MANTIS RELIGIOSA? (R. Creek)



Fui con curiosidad pero, a la vez, con temor ante la posibilidad de no ver ningún punto de vista nuevo sobre el tema, o un trato superficial. Me gustó. El campo de concentración es sólo el escenario para exhibir conflictos morales profundos (pero sencillos) extrapolables a cualquier época, a cualquier lugar del mundo, e, incluso, en otra escala, a cualquier microcosmos de relaciones humanas. ¿El bien colectivo o el individual? ¿Tendrá algún sentido sacrificarse -quizá para nada porque no hay garantía absoluta de que mi pérdida suponga ganancia de muchos- o, por el contrario, será mejor salvarse uno mismo a cualquier precio -incluso sin garantía de salvación-? y, en este último caso, ¿la salvación será tal o, una vez a salvo, resultará que la propia existencia ha perdido todo sentido y no será más que una miserable subsistencia? Las ganas de vivir, la lucha desesperada por vencer para sí, puede llevar, paradójicamente, a enterrarse en vida. La muerte puede, como en la genuina ética del cristianismo y de otras religiones y filosofías, generar vida, eternizar tus propias cenizas en los latidos de otros. Pero, como digo, no hay garantía, ni de lo uno, ni de lo otro. Cuando todo es un riesgo ¿qué ha de prevalecer? ¿qué prevalece para cada uno? ¿la inmediatez, la materialidad, lo tangible, el bienestar propio, y, quizá, el prometedor futuro; o lo abstracto, los valores, y, quizá, el prometedor futuro, pero probablemente para otros? ¿El onanismo vital o el orgasmo mortal pero ajeno -quizá compartido-? ¿autógama tenia o macho de mantis religiosa?

En una era en la que pudiera parecer que los ideales valen nada porque tanto cuestan, esta película lanza un montón de interrogantes abiertos, sin respuesta fácil. No es una historia de buenos y malos, es una historia de matices y complejidades, contada de forma simple y, a la vez, emocionante y, a veces, imprevisible, con un ritmo que no decae, sin abandonar el argumento en favor del trasfondo ni viceversa, con dramas bestiales "contados" sin regodeo ni recreo/descanso, con lo peor y lo mejor de nuestro género, pero dentro de cada individuo. Lo imposible no sólo fue real sino, lo más inquietante, se repite, en polimorfia, cada día en algún sitio, cualquier noche en cualquier esquina.

Siempre que veo, de la forma que sea, en la expresión que sea, a qué cotas de crueldad podemos llegar, me cuestiono a mí misma y mi primer impulso (supongo que el de much@s) es reafirmarme, "yo no, yo no lo haría". Pero, inmediatamente, recuerdo la lectura de un experimento de Milgram llevado a cabo en laboratorio con humanos, para dar respuesta, precisamente, a esa pregunta que nos planteamos tod@s: ¿Cómo es posible? ¡¿Cómo fue posible?! Los sujetos experimentales (estudiantes de psicología, creo) ignoraban su condición de tales y creían estar ayudando al investigador que, supuestamente, estudiaba los efectos del castigo sobre otros sujetos que eran, en realidad, cómplices. Bien, lo simplifico: los cómplices debían responder a una serie de preguntas sobre cultura general (creo); cada vez que dieran una respuesta errónea, el estudiante le debía aplicar una descarga eléctrica de intensidad progresivamente mayor. El sujeto que recibía (supuestamente) la descarga iba gritando cada vez más hasta que, llegado un punto, si el estudiante decidía seguir con su cometido (activar una descarga ante la respuesta incorrecta) y electrocutarlo definitivamente, el sujeto dejaba de gritar. Un porcentaje preocupante de estudiantes llegó a electrocutar potencialmente a otro ser humano sólo por no acertar una pregunta. Este experimento supuso una "revolución" por varios motivos: Muchos de los participantes tuvieron luego que recibir ayuda y el hecho contribuyó, con otras causas (incluidas consecuencias de otras experimentaciones con humanos), a que se crease un código deontológico en experimentación. Pero, y fundamentalmente, por lo obviamente escandaloso: somos capaces de cualquier cosa sin que medie siquiera una amenaza vital, simplemente por "sumisión" (en otros casos, por cualquier otro anodino motivo/motor).

Acabo de encontrar un parrafito donde lo explica infinitamente mejor:
http://www.kindsein.com/es/20/2/471/

Como digo, siempre que me doy una autorrespuesta rápida de bondad y humanidad, pienso en Milgram y me limito a concluir que me gustaría ser de ese porcentaje que paraba antes, o de los que ni siquiera aceptaban participar, pero, de forma realista, me limito, con inquietud desasosegada, a eso: a afirmarlo como deseo, más que como certeza. Supongo (espero, más bien) que estar en guardia contra uno mismo también ayudará a combatirse. Ser consciente de que somos, soy capaz de lo más insospechadamente altruista sin dejar, por ello, de ser, a la vez, potencialmente cruel, psicópata, perversa,... sin motivo y sin límites, me deja prevenida. Aterrorizada, pero prevenida.

martes, 18 de marzo de 2008

COMO SACADO DE UN LIBRO (R. Creek)






A veces te miro, muy muy dentro, y me parece ver un cachorro mezclando sin naipes, echando un órdago al póker, o apostándolo todo sin fichas.


Para no hacer trampas, cantas las jugadas, y nunca quieres saber si vale más la sota o el valet.


Otras, te miro aún más adentro y me parece avistar un ser vetusto, consciente de estar barajando dudas, encartando miedos, echándole el resto a la vida, sapiente de que quien, como tú, tiene en sí mismo a su propio adversario de juego, nada arriesga apostándolo todo: nada gana quien se vence a sí mismo; nada pierde quien se deja triunfar.

jueves, 28 de febrero de 2008

A VECES LA BELLEZA TIENE NOMBRE DE TRISTEZA (R. Creek) / Mara (Víctor Heredia)


Si, como he oído esta mañana en la radio, en España/(en el mundo) no cabemos todos, debería ser imperativo el empequeñecerse y hacer sitio:

Mara (Víctor Heredia)

https://www.youtube.com/watch?v=gOhEMcRq3Wo

Ya sabemos dónde están las cosas muertas,
esos rostros de asesinos que regresan
a explicarnos que jamás hicieron nada,
no sé bien dónde poner tanta tristeza.
Hoy tratemos de olvidar tanta mentira,
no quisiera darte un beso con tal pena
que presientas otra vez esas heridas,
destilando su dolor de cosas viejas.

Mara, Mara, Mara,
Mara, Mara, Mara,
déjame sentarme aquí
a pensar tan sólo en vos
a mirar en tus ojos estrellas
más grandes que el sol.

Mara, Mara, Mara,
Mara, Mara, Mara,
déjame sentarme aquí
a pensar tan sólo en vos
a mirar en tus ojos estrellas
más grandes que el sol.

Al final la vida tiene esa costumbre
de mezclar su cubilete de tal forma,
que no hay quien pueda llegar hasta la cumbre
sin sufrir estrictamente algunas normas.
Hoy sé bien adónde están las cosas muertas,
no me vengan con oscuras bendiciones,
sólo quiero un tibio beso de la vida
sin recuerdo de torturas y dictadores.


http://www.desaparecidos.org/arg/victimas/c/cournourmc/

lunes, 18 de febrero de 2008

SINERGIA ATRABILIAR (R. Creek)



 
Creo que circula un virus. Ni informático ni biológico. Es sentimático o sentimenta-l-ógico. Una especie común, pero que, a veces, como este año, se expande en epidemia. Es el famoso agnoralghicus polimorfi, tan frecuente en estaciones otoñalmente penelopeanas y odiséicamente primaverales. Se manifiesta por una fatiga de vivir, acompañada de explosiones piréticas que provocan espasmos aquellosmaravillososaños, convulsiones sescapómitren y episodios deliroatróficos provocados por una hiperdesesperanza aguda, que inducen, en el paciente, deseos encontrados de inercia y de escapada.


No hace falta ser Marlowe para ver que a nuestro alrededor van cayendo todos como moscas, contagiados transitiva y, quizá, transitoriamente. Pero incluso (o más) en aislamiento se contrae. La desvitalización se apodera del grupo de amigos quienes, una vez atacados por el aquínohaynadaquehacer, se dispersan, como autómatas a los que hubiese cantado con tristeza un teniente de Hill Street. El recién zombi toca, a su vez, de desesperanza al vecino con el que coincide en la panadería, al traspasarle un hayquevercómoestálavida. Éste, minutos después, melancoliza a su pareja en un breve contacto oral de beso desapasionado; ella se asoma a la ventana a contemplar esa lluvia gris sin agua de día despejado y, en un cruce de miradas, contamina al saxofonista del edificio C, quien, sin dilación, abandona el Hoypuedeserungrandía para derramarse en Lavidanovalenada. Un do bajo baja más de la cuenta y transmite el germen patógeno al empleado del ayuntamiento que estaba desratizando el alcantarillado; desbordando todo en lágrimas, extiende, sin querer, el virus por todo el flujo de saneamiento residual canalizado. Dos o tres ratas se suicidan lanzándose a la riada. El efecto de la evaporación hace que el virus vuelva a sumarse a la pandemia superficial, al filtrarse el vapor lacrimal/-ógeno por los orificios de las tapas de las alcantarillas de todo el municipio. Un atractivo moreno que se está riendo a carcajadas de un mal chiste, aspira, en inspiración, una enorme bocanada que lo lleva de Talía a Melpómene, y se deshace, ahora, en el paroxismo del llanto. Cuando se vacía (no sin antes haber arrastrado a la empatía al niño del carrito y a su madre que cree que no lo educa bien, quien a su vez…), cuando se vacía, decíamos, se convierte en recipiente y es, entonces, cuando esa bocanada ingerida/indigestante se expande cual argón en su interior, extendiéndose por todo el flujo de saneamiento sanguíneo canalizado. Dos o tres lípidos se suicidan tirándose a la corriente. El efecto de la evaporación hace que…