Un libro del siglo XVI rezaba: "los magos dicen que si una persona se frota a sí misma con un diente de león será bienvenido en todas partes y obtendrá lo que desee".

viernes, 3 de noviembre de 2017

"NACEMOS ASÍ, DESPUÉS NOS COMPLICAMOS"


     Hoy he leído la frase del título en una entrada de Gabriel Tizón, acompañando una de sus fotografías, y la he aprovechado para volcar un hormigueo, un comecome... que tengo a veces.



   Todavía me río (con lágrimas incluso) cuando escucho conversaciones de "mis" niños, distintos cada año, y siempre los mismos. Son ellos, pero soy yo también, hace nada. Y fueron mis padres. Y mis abuelos, y mis primeros ancestros... ¿Cómo se tiñe la infancia después de tanta rabia, odio, amargura, resentimiento...? Esa infancia, donde no tenemos nada y somos dueños del mundo, ¿qué o quién nos la roba?

    Apenas llevo dos meses, y ya me he reído escuchando una charla privada entre dos personas de 9 años para quienes, el ritmo del paso del tiempo es taaaaaaaaaaaan lento, que han vivido los 4 últimos años como un adulto viviría 40. Es un aula en la que hay niños desde 3 a 9, por lo que conviven unos con experiencias dirigidas a los otros. En una de esas situaciones, mientras los mayores hacían actividades en cuaderno, los más pequeños estaban almorzando a la vez que visionaban canciones de un método de lectura llamado Letrilandia. La pareja de 9 años inició esta conversación:

- ¡Mira, Mire, lo que nos ponían a nosotros cuando éramos pequeños!
- ¡Es verdad, con la tía ésa! (la cantante, de unos 30 años en los vídeos que ellos vieron hace 4 años).
- Ufff, la tía ésa... Tiene que ser ya una vieja ¡anda que no han pasado años! Tiene que estar hecha polvo.
- A lo mejor ya se ha muerto. (Sin dramatismo. Con la aceptación de los sucesos esperables). 

   Me tuve que dar la vuelta para reírme. Me río también cuando el de 4 me dice que no quiere ponerle mi pelo a un dibujo suyo, calvo de momento, porque yo tengo el pelo "arrugado" (ya es lo último que esperaba que se me pudiera arrugar también), cuando los veo organizar una procesión con destartaladas cajas guardajuguetes al hombro y el pequeño afirma traer las llaves de la misa, cuando les veo convertir una espada hecha con dos trozos de madera apuntalados, en cruz para una tumba improvisada mientras una de 8 años llora (entre risas) con exageración: ¿Por qué, padre, por qué, con lo joven que eras? (lo que se están perdiendo los patios donde el fútbol invade/asfixia todo el espacio físico de recreo) y cuando son piratas, pero con cargos modernos, porque uno es el que guarda el dinero, otro el que hace los planes, etc. Y me río con mis otros niños más cercanos, los de mi familia, de diferentes edades también, con sus estrategias para resolver situaciones, con sus modos particulares de afrontar las cosas, con las risas de Darío tirando torres o corriendo con el patopatopato.

   Me río y, a la vez que me río, miro de cerca al mundo adulto (conmigo dentro) en el mismo entorno, codo a codo con lo que acabo de describir y, sin embargo, en una esfera tan ajena, estresados con papeleos inútiles, suspicaces hasta el extremo con las palabras de otro, a la defensiva, acorazados, apresurados,  amargados, preocupados, grises como los hombres de Momo... viviendo esos 400 años desde el primer visionado de Letrilandia acelerados y sincopados en 4 segundos. 

   Y siento una dulce nostalgia. Una pena profunda. Una envidia infinita. 



lunes, 24 de abril de 2017

PA AMB OLI I SAL (Blaumut)





PA AMB OLI I SAL
Fes una foto del terrat,que des d’aquí puc veure Mart.La roba estesa, el meu agost,un camp d’espigues i cargols.Esperarem que passi el fredi sota l’arbre parlarem de tot.Un bioritme elemental,un mar d’antenes i animals.
Els astronautes volen baix,
els núvols passen com qui no diu res.
Amb les butxaques a les mans,
caminarem els passos d’altres peus.
Esmorzarem pa amb oli i sal,
ho vestirem amb unes copes de vi.
Deixant de banda la ciutat,
la tarda és llarga, i portser més, molt més, la nit.
Un altre lloc, un altre temps,
on parlarem amb altres veus.
El meu secret subtitulat,
camins d’arròs, camins de blat.
Esperarem que baixi el sol,
i sota l’arbre parlarem del temps.
Un bioritme elemental,
un tros de vida artificial.
Els astronautes volen baix,
els núvols passen com qui no diu res.
Amb les butxaques a les mans,
caminarem els passos d’altres peus.
Esmorzarem pa amb oli i sal,
ho vestirem amb unes copes de vi.
Deixant de banda la ciutat,
la tarda és llarga, i portser més, molt més, la nit.

PAN CON ACEITE Y SAL
Haz una foto de la azotea,
que desde aquí se puede ver Marte.
La ropa tendida, mi agosto,
un campo de espigas y caracoles.
Esperaremos a que pase el frío
y bajo el árbol hablaremos de todo.
Un biorritmo elemental,
un mar de antenas y animales.
Los astronautas vuelan bajo,
las nubes pasan como quien no quiere la cosa.
Con los bolsillos en las manos,
caminaremos los pasos de otros pies.
Desayunaremos pan con aceite y sal,
lo acompañaremos con unas copas de vino.
Dejando a un lado la ciudad,
la tarde es larga, y puede que la noche lo sea más, mucho más.
Otro lugar, otro tiempo,
donde hablaremos con otras voces.
Mi secreto subtitulado,
caminos de arroz, caminos de trigo.
Esperaremos a que caiga el sol,
y bajo el árbol hablaremos del tiempo.
Un biorritmo elemental,
un trozo de vida artificial.
Los astronautas vuelan bajo,
las nubes pasan como quien no quiere la cosa.
Con los bolsillos en las manos,
caminaremos los pasos de otros pies.
Desayunaremos pan con aceite y sal,
lo acompañaremos con unas copas de vino.
Dejando a un lado la ciudad,
la tarde es larga, y puede que la noche lo sea más, mucho más.

sábado, 18 de febrero de 2017

LA CASA DE MIS PADRES (QUIQUE GONZÁLEZ Y LOS DETECTIVES)




Soñar con tus propias armas
Meter la lengua por la cerradura
Encontrar telarañas en el cierre de
La dentadura

Papa, la casa huele a mama
Necesita una mano de pintura
Necesito un as y una herradura
Para vivir como me dé la gana

Batiendo mis propias marcas
Perdiendo en una apuesta segura
Necesito un frac y una armadura
Para seguir esquivando las balas

Papa, la casa huele a mama
Y la vida siempre pasa la factura
Necesito luz, infraestructura
Para pensar en pasado mañana

Volar con mis propias alas
Saber si necesitas ayuda
Bienvenido al club
Vibra y satura
Bajo la luna de Semana Santa

Dormir con las botas puestas
Soñar entre canciones de cuna
Bienvenido al club
Nadie te cura
En la basura de las horas muertas

Luchar con la puta culpa
Saber ni necesitas ayuda
Necesito luz, la última curva
Para vivir como me dé la gana

Papa, la casa huele a mama.

sábado, 15 de octubre de 2016

TE QUIERO ESCRIBIR QUE TE QUIERO


Yo te quiero escribir. Quiero dejar constancia de que perteneciste y seguirás formando parte de mi vida hasta que se me apague también. Llevo días intentándolo y no soy capaz, porque cada vez que te imagino te veo ríendo, puedo escuchar tu risa vívidamente, pero si me pongo a escribir me hago consciente de que tengo que atesorar esa risa en mis recuerdos, y lloro y pienso que debería sacármela y grabármela para cuando mi memoria sea tan frágil que se me llegue a borrar esa risa tuya, contagiosa, cantarina, limpia, borradora de malos ratos pasados y malos pensamientos, esa risa tuya que ahora sé que no podré recuperar si se me borra. Y tu risa, el pensamiento de perderla, me arranca un llanto inconsolable.

Yo te quiero escribir. Quiero que no se me borre nunca que eres un pedazo inmenso de mi corazón, que el tuyo era tan grande que se hizo enseguida un sitio gigantesco en el mío y que no quiero dejarlo hueco. Que me quisiste desde que me conociste, incondicionalmente, y para siempre...

Quiero escribirte para hablar de tus pestiños, de tus acedías y de tu cazón en adobo. De que eres de mis personas favoritas del planeta (y no tengo muchas). Para hablar del brillo de tus ojos, esos ojos tuyos que ahora estarán eclipsando a las estrellas, de la caja de sorpresas que era tu vida, quiero hablar de las fotos de tu álbum, de que me refugiaste incluso cuando no lo necesitara (y no estoy hablando de techos ni de camas). Quiero escribirte y dejar escrito que te quiero, que te quiero muchísimo. Pero no puedo parar de llorar, y se me agolpan los recuerdos y, sobre todo, las emociones, y me desbordan en cascada, y tengo que dejarlo, porque quiero escribirte y escribirte bonito y no dejarme nada, y porque aunque yo quiero escribirte, Carmen, lo que de verdad quiero, lo que me gustaría más que nada en estos momentos, es echar el tiempo 15 días atrás y no sentir ahora la necesidad de escribirte. 

Yo quiero escribirte, mi mami2, y lo haré con más ánimo, con más orden, con mejores palabras, sin dejarme nada, con la alegría que mereces que te devuelva, con más detalles, con más calma,... pero no con más corazón, porque ahora mismo lo tengo hecho pedacitos huecos que me va a costar un poco recomponer e imposible volver a llenar.






viernes, 1 de julio de 2016

¡OJALÁ HUBIESE AGUANTADO MÁS!


Ayer, con la parabólica activada sin querer, me llegó el secreto de la eterna juventud.

Estaba un científico de 5 años, preocupado por su futuro escolar, preguntándole a su hermano de 7 si sus amigos eran de 2º. El hermano, un orador extraordinario, le explicó bien la situación: sus amigos ahora eran de 1º pero el curso que viene serían de 2º.

No sabíamos muy bien por qué quería saberlo, pero enseguida nos descubrió su propósito:

- Yo el año que viene voy a ir a 1º y al otro año te voy a alcanzar ¿a que sí, mamá?

La madre le dio la razón: le iba a alcanzar, pero dentro de mucho mucho tiempo. El científico no escuchaba del todo las respuestas porque estaba inmerso en un intento de analizar causas, atar cabos y planificar estrategias, y concluyó:

- Es que yo aguanté más en tu tripa, por eso tengo sólo 5 años.

La madre asintió, pero desmontó esa pequeña victoria que se acababa de conceder, diciéndole que su otro hermano, de 2 años, aún había aguantado más: Había aguantado 3 años más en la tripa de mamá. Pero al científico le daba igual, porque su competición era con el de 7, y él había aguantado más.

¡Si llego a saber ese truco, habría aguantado 20 años! Ahora que lo sé no dejo de preguntarme si funciona igual si, una vez fuera, vuelves a entrar. Por si acaso... ¡prepárate mamá!

©National Geographic



martes, 28 de junio de 2016

VEINTE AÑOS ATRÁS (Omara Portuondo y Compay Segundo)



¿Qué te importa que te ame
Si tú no me quieres ya?
El amor que ya ha pasado
No se debe recordar.
Fui la ilusión de tu vida
Un día lejano ya
Hoy represento al pasado
No me puedo conformar
Hoy represento al pasado
No me puedo conformar
Si las cosas que uno quiere
Se pudieran alcanzar
Tú me quisieras lo mismo
Que veinte años atrás.
Con qué tristeza miramos
un amor que se nos va -es un pedazo del
alma que se arranca sin piedad.



LO INESPERADO (R. CREEK)






Antes me asombraba todo por desconocido. Ahora, que conozco mucho, me sigue asombrando todo por inesperado. Hace un tiempo escuché a una mujer aparentemente atáxica soñando con un amor de los que pudo haber sido y no fue. Esa descripción la añado yo, por resumir, pero ella nunca habría utilizado esas palabras, porque para ella fue (y es, al oírla no me cupo duda) un gran amor, un amor único, fugaz, de una sola mirada. No sé si al transcribirlo podré transmitir también la intensidad de su emoción y su recuerdo, pero, con mis palabras, ésta es la historia que escuché:

Aún sigo enamorada de él. Siempre me decía: espero un poquito más y ya. Y, a lo tonto, son quince años de amor que han pasado en un suspiro. Lo persigo en cualquier leve señal, cualquier azul o blanco me hace evocarlo. El mar, y por extensión el agua, me lo recuerdan. Los tejados de Estambul, cualquier cúpula, incluso cualquier tejado, me llenan de añoralgia. Los fados, los sirtakis, la chanson, la bossanova, la Semá... Las especias, la cocina emocional, los aromas dulces, los libros, las bibliotecas, la infancia, los dulces de miel y maní, el cine de lo cotidiano, de lo próximo y ajeno a la vez... 

Las cosas pequeñitas que nadie ve porque viven imbricadas en obras inmensas de inabarcable belleza. 

Las variaciones tenues que provocan sensaciones intensas: una brisa repentina y breve en medio de una calima que parece eterna; una nota en un parabrisas anunciando, de lejos, un gasto imprevisto, que se convierte, al acercarse, en un anónimo con sonrisa; un bebé saltarín en medio de una secuencia de días de tristeza impotente; un beso de auténtica alegría en una mañana que anunciaba que sería la de ayer y la del día siguiente...

La enorme aspiración de no aspirar a nada.

La ciencia de lo inútil y esencial.

El autosabotaje en huida de las consecuencias del éxito. 

El prodigioso talento de Sirio enmascarándose en estrella de mar.

Los roces fugaces con electricidad. De epidermis. De pupila. De cabello. De soplo respiratorio. De pestaña. De latido.

Los viajes solitarios a encantadores lugares sin encanto. Anodinos. Plenos de magia invisible, irretratable, ininstagramable.

Son tantos los activadores que desencadenan su vuelta en mi memoria, son tantas las veces que exhumo su mirada de entre los escombros de todas las miradas, que podría llenar un álbum familiar de cinco generaciones. Sin embargo, apenas si compartimos dos minutos y una foto que perdí, quizá en un acto fallido para poder recordarlo sin los contornos de una imagen estática, sin los límites de un tiempo y un lugar, sin el marco de lo que fue sin ser, y poder, así, convertirlo en un diamante con miles de facetas invitándome a mirar, a descubrir, a fabricar recuerdos, a imaginar futuros... A seguir buscándole entre mil actores, a alargar mis manos cuando cae la lluvia. A esperarle aún. Un poquito más.

lunes, 18 de abril de 2016

LAS SEMILLAS SUICIDAS (Galeano)

Desde hace unos trescientos sesenta millones de años, las plantas vienen produciendo semillas fecundadas, que generan nuevas plantas y nuevas semillas, y nunca han cobrado nada por ese favor que nos hacen.
Pero en 1998, fue otorgada a la empresa Delta and Pine la patente que santifica la producción y la venta de semillas estériles, que obligan a comprar nuevas semillas en cada siembra. A mediados de agosto del año 2006, la empresa Monsanto, de sacro nombre, se adueñó de la Delta and Pine, y también de la patente.


Así Monsanto consolidó su poder universal: las semillas estériles, llamadas semillas suicidas o semillas Terminator, integran el muy lucrativo negocio que también obliga a comprar herbicidas, pesticidas y otros venenos de la farmacia transgénica.

En la Pascua del año 2010, pocos meses después del terremoto, Haití recibió un gran regalo de Monsanto: sesenta mil bolsas de semillas producidas por la industria química. Los campesinos se juntaron para recibir la ofrenda, y quemaron todas las bolsas en una inmensa hoguera.

(De Los hijos de los días, Siglo XXI, Buenos Aires, 2012.)



lunes, 4 de abril de 2016

LAS CUARENTA (Francisco Gorrindo y Roberto Grela, 1937; por Antonio Carmona y Concha Buika)



Con el pucho de la vida apretao entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno, esto se le oyó acusar:

Vieja calle de mi barrio donde he dado el primer paso,
vuelvo a vos gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que me rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Aprendí todo lo bueno, aprendí todo lo malo,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran,
y si la murga se ríe, uno se debe reír;
no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!
¡Y además corres el riesgo que te bauticen gil!

La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron;

cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo...
Toda carta tiene contra y toda contra se da.

Hoy no creo ni en mí mismo. Todo es truco, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los demás
Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.

Aprendí todo lo bueno, aprendí todo lo malo,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran,
y si la murga se ríe, uno se debe reír;
no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!
¡Y además corres el riesgo que te bauticen gil!

Puerto moruno de Cai y puerto que te vi pasar...
con la esmeralda en el cielo, con la esmeralda en el mar...

Le pregunté yo a los santos,
una noche que llovía.
Le pregunté yo a los santos,
una noche que llovía,
a ver si tú me querías
tanto como me decías,
y los santos me dijeron
que era yo quien no sabía
si quererte.
ay ay ay, ay ay ay corazón...(bis)
échale semilla a las maracas p'a que suenen...(bis)

 
©Alberto Arroyo

domingo, 3 de abril de 2016

EL HOMBRITO DE ZAFRÓN


Ayer volví a recorrer el camino hacia el pueblecito de mi infancia. Siempre me ha dado pena volver (excepto cuando vino la Peña Alcohólica Gaditana). Me sucede en otros sitios y/o situaciones, pero especialmente allí: como una nostalgia de niñez perdida, de tiempos irrecuperables, de alma en pena. A esa tristeza se une, desde hace dos años, la de otra pérdida más, y así voy recorriendo todo el camino con una voz interior que hace que se me desangre el corazón de pura compresión. Todo lo pesado que se nos hacía por repetirnos siempre lo mismo, hace que ahora no pueda evitar escucharlo siempre, distrayéndonos con verdades o con tomaduras de pelo: la mina de Golpejas, casi única porque es a cielo abierto: ¿y de qué es, papá? ¡ah, pues yo qué sé! ¿cómo voy a saberlo? se conoce que en su día fue muy importante,... de arena será... Villarmayor, donde había que encontrar a la Guardia Civil escondida antes de que te encontrara a ti. El desvío de Ledesma, donde tocaba la cantinela del compañero que atrochaba por allí, pero que no sabía él si era cierto que se ahorraba tanto porque nunca le había dado por cogerlo, hasta que eligió probarlo ¡YA! aunque tuviese que frenar el autobús de línea para no tragarnos; pero también el pueblo de un nefasto recuerdo para siempre, el pueblo en el que pasamos una tarde de risas para regresar y encontrar a un hombre a quien había secuestrado la Risperidona para no devolvérnoslo jamás. En contraste, Villar de Peralonso y su gente siempre en fiestas, pasásemos en enero o en septiembre, ¡Mira, otra vez están en fiestas! nos decía riéndose y dejándonos alucinados y llenos de preguntas y propuestas para trasladarnos allí a vivir. Y todo porque jamás se tomaban la molestia de retirar unos banderines más castigados por el sol que las dunas del desierto. Ya no están los banderines, como tampoco están ya nuestras almas de fiesta cuando lo atravesamos. Vitigudino, donde siempre nos recordaba que le dio el nombre al Viti y el trágico accidente en el que un conocido atropelló y mató a un niño en bici. El cañito de Bebeyvete ¿ves? ¡siempre tiene un hilito! ¿has visto, has visto? Y había que parar. Siempre. A pesar de la curva y los sustos de mi madre. Y aunque ya no está en la ruta (la desviaron mucho antes de que él nos dejase), nosotros siempre lo vemos. Todos. Y lo nombramos. Y la cuesta hacia la calle Peligros, donde hay que pitar dos veces, aunque ya no sea necesario. También pité esta vez, haciéndole un brindis al cielo, y el muy cabrito hizo aparecer tres coches seguidos por los que tuve que esperar.

©Alberto Arroyo
He saltado el que da nombre al relato, Zafrón, donde también hay que pitar dos veces. En Zafrón se frena bruscamente porque empiezan, simultáneamente, una curva cerrada y el pueblo. Lo más fascinante es que detrás de la curva, indefectiblemente, está el hombrito de Zafrón sentado en el poyete de su casa, a la fresca o a la solana. E indefectiblemente también, el hombrito de Zafrón levanta el brazo derecho para saludar y nosotros le respondemos con un pitido doble y con nuestras manitas agitándose hasta que lo perdemos de vista. Creíamos siempre que conocía a mi padre, y nos encantaba verlo y saludarlo. Cuando, de adulta, he vuelto a pasar con otros compañeros, he visto que el hombrito de Zafrón es un lugar común: todo el que haya pasado con frecuencia por allí, espera verlo y saludarlo. Y todos sentimos una corriente inmensa de simpatía hacia él, por el mero hecho de que nos lleva saludando toda la vida. Nos ha saludando yendo a fiestas, viniendo de entierros, esperando con ansia la Navidad, volviendo encantados con los regalos de Reyes, yendo a celebrar cumpleaños casi centenarios, volviendo del trabajo... Es de nuestra familia. Y cuando no lo vemos, especulamos: hoy hace mucho frío, estará malito, se lo habrá llevado algún hijo... Y nos alegra inmensamente volver a verlo cuando internamente, sin verbalizarlo, habíamos temido lo peor.

El hombrito de Zafrón no está. Desde que se fue mi padre, he vuelto a recorrer esa ruta con frecuencia y no lo he visto más. Y a la angustia que arrastro todo el camino de ida y todo el camino de vuelta, se le une la pena de no poder saludar pitando dos veces en Zafrón. Seguro que mi padre lo hará por nosotros, donde quiera que estén los dos. Pero, por si acaso, y para que vuelvan, o para que me oigan, como yo los sigo oyendo/viendo a ellos, yo también seguiré pitando dos veces.

miércoles, 9 de marzo de 2016

NO SÉ NADA (Rodrigo Leão / Daniel Melingo)



Querido amigo, yo no sé nada, nada.
sólo sé que a la hora de jugar,
o a la hora de llorar,
no sé nada de nada.

Yo sé que hoy no pueden pedirme nada
porque hoy es el gran día,
el día de la paz y la felicidad.

Sólo sé que no sé nada,
corazón batiendo fuerte,
sentimiento de viajes,
sólo sé que no sé nada.

Tierra bendita, tierra linda,
mi corazón está ahí, donde debe estar,
batiendo fuerte en el pecho.

Llegará mi cuerpo, luego mi alma,
pero sabiendo sólo una cosa:
que nada sé.

Me despido, mi querido camarada,
le envío un gran saludo,
recordándole sólo una cosa.
Ya la sabe, ¿no?

Sólo sé que no sé nada,
corazón batiendo fuerte,
sentimiento de viajes,
sólo sé que no sé nada.


martes, 16 de febrero de 2016

EN ESTA TARDE GRIS (Cigala - Música: Mariano Mores. Letra: José María Contursi. 1941)



¡Qué ganas de llorar en esta tarde gris!
En su repiquetear, la lluvia habla de ti...
Remordimiento de saber
que, por mi culpa, nunca,
vida, nunca te veré.
Mis ojos al cerrar te ven igual que ayer,
temblando, al implorar de nuevo mi querer...
¡Y hoy es tu voz que vuelve a mí
en esta tarde gris!

Ven
—triste me decías-,
que en esta soledad
no puede más el alma mía...
Ven
y apiádate de mi dolor,
que estoy cansada de llorarte,
sufrir y esperarte
y hablar siempre a solas
con mi corazón.
Ven,
pues te quiero tanto,
que si no vienes hoy
voy a quedar ahogada en llanto...
No,
no puede ser que viva así,
con este amor clavado en mí
como una maldición.

No supe comprender tu desesperación
y alegre me alejé en alas de otro amor...
¡Qué solo y triste me encontré
cuando me vi tan lejos
y mi engaño comprobé!
Mis ojos al cerrar te ven igual que ayer,
temblando, al implorar de nuevo mi querer...
¡Y hoy es tu voz que sangra en mí,
en esta tarde gris!
 
©Banksy
 

O CUANDO LA DESMEMORIA ES NOSTALGIA: SE ME OLVIDÓ QUE TE OLVIDÉ (Lolita Colina -.Diego Cigala y Bebo Valdés)




Yo te recuerdo, cariño,
mucho fuiste para mí. 
Siempre te llamé mi encanto,
siempre te llamé mi vida,
hoy tu nombre se me olvida.
 
Se me olvidó que te olvidé,
se me olvidó que te dejé
lejos muy lejos de mi vida,
se me olvidó que ya no estás,
  y que ya ni me recordarás,
y me volvió a sangrar la herida...
 
Se me olvidó que te olvidé
y como nunca te encontré
entre las sombras a escondidas,
y la verdad, no se porqué,
se me olvidó que te olvidé
a mí que nada se me olvida.

© Scott Black

AMAR Y VIVIR (Consuelo Velázquez, ft. Diego El Cigala y Bebo Valdés)




¿Por qué no han de saber
que yo te amo, vida mía?
¿Por qué no he decirlo,
si fundes tu alma con el alma mía?
 Qué importa si, después,
nos ven llorar un día. 
Si acaso me preguntan,
diré que te quiero
 mucho todavía.

Se vive solamente una vez,
hay que aprender a querer y a reír,
hay que saber que la vida se aleja
y nos deja llorando quimeras.

No puedo arrepentirme después
de lo que pudo haber sido y no fue,
quiero gozar esta vida
teniéndote cerca de mí hasta que muera. 


SIRENA (M. BENEDETTI)


© Wing Shya
Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche

te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra

del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo

tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego

MUCHO GUSTO (M. Benedetti)



Se habían encontrado en la barra de un bar, cada uno frente a una jarra de cerveza, y habían empezado a conversar al principio, como es lo normal, sobre el tiempo y la crisis; luego, de temas varios, y no siempre racionalmente encadenados. Al parecer, el flaco era escritor, el otro, un señor cualquiera. No bien supo que el flaco era literato, el señor cualquiera, empezó a elogiar la condición de artista, eso que llamaba el sencillo privilegio de poder escribir.

-No crea que es algo tan estupendo -dijo el Flaco-, también hay momentos de profundo desamparo en lo que se llega a la conclusión de que todo lo que se ha escrito es una basura; probablemente no lo sea, pero uno así lo cree. Sin ir más lejos, no hace mucho, junté todos mis inéditos, o sea un trabajo de varios años, llamé a mi mejor amigo y le dije: Mira, esto no sirve, pero comprenderás que para mí es demasiado doloroso destruirlo, así que hazme un favor; quémalos; júrame que lo vas a quemar, y me lo juró.
El señor cualquiera quedó muy impresionado ante aquel gesto autocrítico, pero no se atrevió a hacer ningún comentario. Tras un buen rato de silencio, se rascó la nuca y empinó la jarra de cerveza.

-Oiga, don -dijo sin pestañear-, hace rato que hemos hablado y ni siquiera nos hemos presentado, mi nombre es Ernesto Chávez, viajante de comercio -y le tendió la mano.
-Mucho gusto -dijo el otro, oprimiéndola con sus dedos huesudos-, Franz Kafka, para servirle.

SOLEDAD (Enrique Fabregat, ft. Diego el Cigala y Juanjo Domínguez)



© Eugène de Salignac



Soledad,
Fue una noche sin estrellas,
Cuando al irte me dejaste
Tanta pena y tanto mal.

Soledad,
Desde el dia en que te fuiste
En el pueblo sólo existe
Un silencio conventual

Soledad,
Los arroyos están secos
Y en las calles hay mil ecos
Que te gritan sin cesar.

Soledad,
Vuelve ya
A quitar, con tus canciones,
Para siempre los crespones
Que ensombrecen mi soledad.

Soledad,
Vuelve ya,
Vuelve ya,
Mi Soledad.


lunes, 15 de febrero de 2016

SI ME QUERÉIS, NO IRSE (R. Creek)


La gente se va de tu vida. Gente a la que has querido tanto que te resulta difícil dejar de hacerlo, incluso cuando ellos hayan dejado de amarte hace tiempo.

Casi siempre se van a ocupar vidas de otra gente. A veces de gente que no sabe querer, o que ignora que querer es otra cosa. Otras no.

Te acostumbras a respirar sin ellos. A tener una existencia paralela. A ir desdibujándolos minuciosamente hasta casi borrarlos, hasta casi desaparecerlos. Tanto y tan a conciencia que un día llegas a preguntarte si no formaron parte de una película que viste en un cine una noche, o un guión que inventaste cualquier tarde de estío o de hastío.


© Harry Fish

jueves, 11 de febrero de 2016

REGÁLAME UN MANTRA


El otro día a unos amigos míos les dio por irse a dar una vueltecita a la India para oxigenarse. Son muy de salir a dar un paseíto, que se les vaya el santo al cielo y, a lo tonto a lo tonto, aparecer en Jaipur, por ejemplo.

Cuando dan estos paseos largos, yo siempre les digo, cual hija consentida: “¡Traedme algo!”, y para prevenir que, abducidos por la publicidad, vuelvan con un huevo Kinder, les digo exactamente lo que quiero, que suele ser más hacia lo Fabergé.

Como son encantadores, no se niegan jamás, y así sigo siendo una malcriadita pidiendo más que un cura. Con esta sencilla estrategia me he hecho con un óleo mural de Repin (por el que casi terminan en la estepa siberiana), una birra musical en Piazza San Marco (por la que casi terminan en el Monte di Pietà para costearse il ritorno), una bella lady boy balinesa (por la que casi terminan desdentados), un breakfast en Tiffany's (por el que casi terminan quitándole el trabajo a Holly) y alguna otra bagatela más (no siempre legal) que ellos se encargarán de recordarme.

Siempre digo que el último es el mejor regalo del mundo hasta que llegan con el siguiente, pero ahora sí que sí creo que han llegado al non plus ultra: me han traído el secreto de la eterna felicidad y la eterna juventud, conseguido de manos de los más humildes sabios de una cultura milenaria. Como soy, por contagio, un alma generosa, quiero compartirlo con todo aquél que quiera, a su vez, atesorarlo: 

Lo uno causa y consecuencia de lo otro

domingo, 7 de febrero de 2016

O TANGO DOS MALANDROS (Rodrigo Leão)





Burning man ©Emily Rosen

miércoles, 3 de febrero de 2016

MISTRAL GAGNANT (Rénaud)






A m'asseoir sur un banc cinq minutes avec toi
Et regarder les gens tant qu'y en a
Te parler du bon temps qu'est mort ou qui r'viendra
En serrant dans ma main tes p'tits doigts
Pis donner à bouffer à des pigeons idiots
Leur filer des coups d'pied pour de faux
Et entendre ton rire qui lézarde les murs
Qui sait surtout guérir mes blessures
Te raconter un peu comment j'étais mino
Les bonbecs fabuleux 
qu'on piquait chez l'marchand
Car-en-sac et Mintho, caramels à un franc
Et les Mistral gagnants

 

A r'marcher sous la pluie cinq minutes avec toi
Et regarder la vie tant qu'y en a
Te raconter la terre en te bouffant des yeux
Te parler de ta mère un p'tit peu
Et sauter dans les flaques pour la faire râler
Bousiller nos godasses et s'marrer 

Et entendre ton rire comme on entend la mer
S'arrêter, r'partir en arrière
Te raconter surtout les carambars d'antan et les coco-boers
Et les vrais roudoudous qui nous coupaient les lèvres
et nous niquaient les dents
Et les Mistral gagnants

A m'asseoir sur un banc cinq minutes avec toi
Regarder le soleil qui s'en va
Te parler du bon temps qu'est mort et je m'en fous
Te dire que les méchants c'est pas nous
Que si moi je suis barge ce n'est que de tes yeux
Car ils ont l'avantage d'être deux
Et entendre ton rire s'envoler aussi haut
Que s'envolent les cris des oiseaux
Te raconter enfin qu'il faut aimer la vie et l'aimer même si
Le temps est assassin et emporte avec lui
Les rires des enfants et les mistral gagnants,

Et les mistrals gagnants



Sentarme en un banco cinco minutos contigo
Y mirar la gente mientras haya
Hablarte del buen tiempo que ha muerto o volverá.
Estrechando en mis manos tus dedos pequeños
Después alimentar a las tontas palomas,
espantarlas con patadas al aire
Y escuchar tu risa que agrieta las paredes,
Que sabe, sobre todo, curar mis heridas.
Contarte un poco cómo era de niño,
Las chuches fabulosas
que le sisábamos al tendero:
balines de regaliz, Mentos, toffes a un franco,
y los pica-pica con premio.

Volver a andar bajo la lluvia cinco minutos contigo
Y mirar la vida mientras haya
Contarte la Tierra comiéndote los ojos
Hablarte de tu madre un poquito
Y saltar en los charcos para hacerla refunfuñar,
destrozar los zapatos y reírnos
Y escuchar tu risa como se escucha el mar
Pararnos, andar marcha atrás,
Hablarte, sobre todo, de los Palotes de antaño y los Coco-Boers (Tang)
Y los auténticos rududús (adoquines) que nos cortaban los labios
Y nos rompían los dientes,
y los pica-pica con premio.

Sentarme en un banco cinco minutos contigo
Y mirar el sol que se va
Hablarte del buen tiempo que ha muerto y no me importaa
Decirte que los malos no somos nosotros,
Que si yo estoy chiflado no es más que por tus ojos
Porque tienen la ventaja de ser dos
Y escuchar tu risa echar a volar tan alto
como vuelan los gritos de los pájaros
Contarte, en fin, que hay que amar la vida
Y amarla incluso si el tiempo es asesino
Y se lleva con él las risas de los niños,
y los pica-pica con premio
y los pica-pica con premio.

JE SUIS VENU POUR ELLE (Laurent Voulzy)





Mystère
De nous passager sur la Terre
On est venu pour quoi faire, faire
A quoi ça sert
Parler ou se taire
Travailler, chercher des airs

Vous dire
Ce qu'on a déjà dû vous dire
La vie c'est du plaisir
Ou ou ou
Ou des soupirs
Pourquoi on est là
Mais moi je sais quoi

Je suis venu pour elle
Pour qu'on s'endorme ensemble,
Qu'elle vole avec mes ailes.
Mm, je suis là pour l'amour
Il semble

Que dire?
De naître et après de mourir,
De ne jamais rien pouvoir voir,
Jamais savoir,
Défaites ou victoires?

Et par-dessus le toit,
Le ciel, elle,
C'est la seule raison pour moi, elle,
D'aimer danser dans ce bal
Sous les étoiles
Musique et mystère
Mais pour moi, tout est clair

Je suis venu pour elle
Pour qu'on s'éveille ensemble,
Qu'elle vole avec mes ailes.
Mm...
Je suis là pour l'amour
Il semble
Je suis venu pour elle
Je suis venu pour elle
Mm...


 
Misterio 
de nuestro paso por la Tierra
¿Qué hemos venido a hacer?
Hacer: ¿para qué sirve eso?
Hablar o callar.
Trabajar, darse un respiro.

Decirte 
lo que seguramente 
ya te han dicho:
La vida es placer
o o o
O suspiros
¿Por qué estamos aquí?
Pero lo que sí sé 

Es que vine por ella.
Para dormir juntos,
para que vuele con mis alas.
Estoy aquí por amor.
Parece ser.

¿Qué decir?
De nacer y después morir,
de no poder ver nunca nada,
Nunca saber,
¿Derrotas o victorias?

Y por encima del techo
El cielo, ella,
la única razón para mí, ella,
de que me guste bailar este baile
Bajo las estrellas
Música y misterio
Pero para mí todo está claro

vine por ella.
Para despertar juntos,
para que vuele con mis alas.
Estoy aquí por amor.
Vine por ella.


martes, 2 de febrero de 2016

ABUELOS BEDUINOS, ABUELAS ALBERCANAS (R. Creek)





Nos adentramos en el desierto y vimos a los primeros beduinos. Las guías de viaje los habían cubierto de un manto de misterio. El aspecto tan distinto nos llevó a fotografiarlos. Bastó con eso para que nos apedrearan, con la misma hostilidad que había visto siempre en las abuelas de La Alberca sentadas a la fresca cuando las hordas de turistas las convertían en centro de los objetivos de sus cámaras. En ese momento me hirió profundamente, porque yo sólo fotografío lo que amo, aunque sea en su estado de idealización, y no comprendía cómo mi gesto podía recibir esa respuesta. Pero me pareció interesante constatar lo que advertían en las guías: no les gustaba que les fotografiasen. Ni siquiera a 500 m. Bastó esa identificación entre una cultura que me era tan cercana y otra tan remota para comprender que lo que en las guías aparece como celo de la intimidad y conservación mitológica de la identidad respondía a una realidad más prosaica y, sin embargo, mucho más interesante: el deseo de conservar la dignidad, el deseo de no convertirse en un ejemplar de catálogo o en burdo souvenir, en zoo humano en definitiva.

Pudorosa, fotografíaba como acto delictivo. Muchos viajes después, aunque sigo fotografiando furtivamente de vez en cuando, he comprendido que sólo la cercanía cómplice te da derecho a compartir una experiencia como retratar y ser retratado sin invasión.

También sigue habiendo coss de las que no me atrevo a escribir. Quizá otro día. O en otra vida.

UNA HISTORIA, CUALQUIERA, SE DESVANECE... (César Arias)


Una historia, cualquiera, se desvanece, pero la vida que ha sido rozada por esa historia queda por toda la eternidad. El recuerdo se borra, pero queda otra cosa en su lugar. La tierra toma formas eternas, mientras que el agua se adapta a la fugacidad de todas las cosas, transcurriendo sobre ellas. No se pierde en los repliegues de la multiplicidad sino que toma de ellos una cualidad de infinito que la vuelve perfecta e inmodificable. En cuanto al aire, es un destino de las cosas y las vidas; cuando sólo el recuerdo se aferra a los giros de una hoja desprendida, el vacío que ha cavado en el aire intermedio entre los cielos delicadamente superpuestos y la tierra opaca resplandece de pronto, en una eternidad que imita la del silencio y oyen los que tienen el oído muy aguzado. Pero las vidas pasan, y con ellas todo lo demás: civilizaciones, imperios, y hasta la visión y la belleza de los paisajes en su ciclo acuarelado de estaciones. No lo creemos, pero es así. Nunca podemos creerlo, porque nos distrae la irisada contemplación de nuestras propias vidas que se reflejan en otros, en otros innumerables, a veces amados. La ciencia de la Historia ha creado un gran malentendido en ese aspecto. Sucede que, por definición, la Historia no admitirá que es irreal. Y sin embargo deberíamos buscar en la irrealidad su definición.


¿Qué ocurre cuando una vida se desvanece? Quizás otro color desciende sobre el mundo, y se agrega a la gran suma imperfecta y fluctuante. Pero no podemos estar seguros. Nunca hemos presenciado ese acontecimiento, y sólo podemos imaginarlo, para lo cual es preciso imaginar previamente grandes modificaciones en el mundo; y nuestros sabios nos han explicado minuciosamente que todo en sus suposiciones prehistóricas es un sueño. Aceptamos, entonces, la transparencia inherente a lo humano, y vivimos con ella; se puede vivir con menos, como podrían demostrarlo con facilidad esta o aquella fábula, todos los apólogos contradictorios que se repiten con la sensualidad ausente de una música al azar del tiempo. No existe continuidad entre el hombre y la naturaleza, sólo resonancias, siempre truncas y elegantemente asimétricas como un cortejo de caballitos enjaezados por un paso de montaña.

(Una novela china. César Arias)

viernes, 25 de septiembre de 2015

LA LUNA EN METEORA

LA LUNA EN METEORA 
(Poema visual urbano-astronómico 
tejido en un cercano país,
y dedicado a una lejana y largamente soñada quimera:
atrapar la luna)

"Con la cámara de María... tiene un 24x, que si lo pones en modo jpg y reduces la resolucion pasa a ser un 36 o más... si no tienes zoom al menos x10 y que la calidad sea buena, olvídate.... tienes que enfocar la luna con iso 100, máximo iso 400"
El día menos pensado salgo y la atrapo.

miércoles, 23 de septiembre de 2015