Un libro del siglo XVI rezaba: "los magos dicen que si una persona se frota a sí misma con un diente de león será bienvenido en todas partes y obtendrá lo que desee".

miércoles, 25 de marzo de 2015

LA CRIOGENIZACIÓN NARCISISTA o CUANDO CEDER UN ASIENTO SE CONVIERTE EN OFENSA (R. Creek)


Deberíamos circular, caminar, charlar,... (cualquier cosa excepto soñar) con un espejo enfrente. Así evitaríamos ofender al otro cediéndole un asiento cuando ese otro apenas si nos sacará un par de años.

Palabra que no es mala leche. Vosotros, los de la EGB, lo sabéis. Es una especie de inopia (quizá narcisista) respecto a uno mismo, que te hace pensarte como en una edad congelada, incapaz de reconocerte en tus coetáneos.

Además de las involuntarias ofensas del tipo citado, hay otros signos de ese síndrome waltdisneyniano. No silbéis mirando al techo cuando os pregunto esto: ¿cuántas veces os ha costado controlar un gesto de susto desmedido al ver, después de algún tiempo, a alguien de vuestro pasado? Y si reprimís el comentario de que está mayor es porque sois buenos y no queréis hacerle más daño que el que ya le ha causado el tiempo ¡y no porque sospechéis siquiera que vosotros estéis causando el mismo efecto en el otro!

Confesad, confesad también: ¿a que cuando alguien os dice "Estás igual" respondéis un "Quitaquita" pero sólo por falsa modestia? En el fondo os lo creéis y pensáis: Es verdad, no he cambiado nada, quizá un kilito, pero por suerte soy Dorian Gray en persona, tanto gusto...

Es tremendo. Sobre todo porque no es voluntario. Es un proceso automático. Algo hay en nuestro interior, un vernos día a día, un sentirnos igual por dentro, un qué sé yo de escarcha inconsciente, que congela la autopercepción en cualquier momento indefinido. Por eso, cuando lo lógico sería tener que hacer un esfuerzo para vernos forever young, curiosamente el proceso es el inverso: hay que realizar una elaboración mental posterior para decirse "Si es que yo estaré igual". (Y fijaos que, sin darme cuenta de nuevo, he escrito un "estaré", como suposición, no un "estoy" de realidad consciente).

Otra cosa es cuando nos sometemos a un autojuicio consciente. Ahí nos lapidamos sin piedad y, pienso yo, hasta la hipérbole injustificada. Pero si no nos da tiempo a filtrar, a hacer un ejercicio de cálculo de nuestros cumpleaños, si actuamos espontánea y rápidamente, somos capaces de ofrecernos a ayudar a cruzar la calle a un adolescente.
El día menos pensado me cruzan a mí, pero la cara y sin ofrecérmelo previamente. Lo estoy viendo.

Idiosincrasias de mediana edad.

Joven de cabello cano leyendo a chica mayor que va perdiendo la vista.

domingo, 8 de marzo de 2015

EL AMOR DE MI VIDA (Pablo Milanés)



Te negaré tres veces
antes de que llegue el alba.
Me fundiré en la noche
donde me aguarda la nada.
Me perderé en la angustia
de buscarme y no encontrarme.
Te encontraré en la luz
que se me esconde tras el alma.

Desandaré caminos
sin salidas como muros.
Recorreré los cuerpos
desolados sin futuro.
Destruiré los mitos
que he formado
uno a uno
y pensaré en tu amor
este amor nuestro
vivo y puro.

Te veo sonreír
sin lamentarte de una herida.
Cuando me vi partir pensé
que no tendrías vida.
Qué gloria te tocó,
qué ángel te amó
que has renacido.
Qué milagro se dio
cuando el amor
volvía a tu nido.

Qué puedo hacer,
quiero saber
que me atormenta en mi interior.
Si es el dolor
que empieza a ser
miedo a perder
lo que se amó.

Será que eres
el amor de mi vida...

Acción poética

VAMPIROS (I). SACUDIENDO GRISES (R. Creek)


Me voy. Me voy. Me voy... -repetía como un mantra/tantra cada vez que Marte parecía encontrar a Venus y no era ella el centro planetario. 

Lo repetía pero no dirigiéndoselo a los dioses, ni siquiera a cualquier otro oyente de la docena que había disponibles, ni siquiera a Marte fastidiándole el inicio del romance, que era, en realidad lo que traducía mentalmente ese mantra. Me lo repetía a mí. Sabía bien, incluso la primera vez, quién era susceptible de terminar con el cuello perforado.

Las primeras veces yo leía entre líneas y la acompañaba hasta el alojamiento sin decir nada, sólo para dejar de oír esas dos palabras machaconas que se convertían en rosario insoportable que hacía huír mi alegría. Yo también tenía un mantra-tantra mental que deseaba gritar y, no obstante, reprimía: ¡Pues vete!

Cuando volvía con los demás después de acompañarla mi humor no era el mismo: estaba enfadada conmigo misma por ceder a una situación tan absurda, de modo que en las siguientes ocasiones (oh, sí, ¡hubo otras!, ninguna vergüenza o culpabilidad por su parte) le devolví mi oración delicadamente: Pues vete. No me sirvió de nada. Ella era más persistente con ese Mevoymevoy... que jamás se traducía en un inicio de la marcha. Yo terminaba acompañándola, como idiota, a sabiendas de que el argumento de su protección era de lo más insolidario: ¿qué había del hecho de que yo volviese sola tras llevarla?

Lo peor es que mi energía empezaba a apagarse con su letanía mevoymevoymevoy... y no podía escapar del mordisco ni llevándomela de allí ni con la inacción: el estado de ánimo que me provocaban ambas cosas (salir del entorno de alegría o escuchar hasta el infinito la queja insoportable) era similar y perdía irrevocablemente cualquier atisbo de chispa o luz. Para colmo, el efecto desenergizante duraba incluso cuando ella ya había salido de mi espacio vital. Sus secuelas eran bastante más eficaces que la propia mordida.

Intenté varias defensas contra ese bocado y nunca resultaron. Al contrario: viendo su eficacia, se creció y empezó a dentellearme de mil maneras, desde minar cada una de mis virtudes verbalizándolas como taras, hasta intentar dinamitar mis relaciones, especialmente el vínculo indisoluble con Marte. La consecuencia se convirtió, a la vez, en antídoto: el ajo drástico y definitivo de que me aprovisioné fue no volver a dejar que entrase en mi vida.

A la vez que escribo esto, la casualidad hace que reciba un mensaje que me recuerda algo: Además de vampiros, existen en nuestras vidas personas que, cuando menos o más te lo esperas, y seguro que cuando menos te lo mereces, hacen que el simbolito del power muestre un overload.

Rafael Bellicanta

QUE YA VIVÍ, QUE TE VAS (Silvio)




Dejé pasar unas horas
por si se huía tu sueño.
Durmiendo la veladora
tu tiempo se entró en mi tiempo
y, en fin, la guitarra sola
gira contigo en el centro.

Creo que la luna ya es muy alta
y en la caricia falta
un viaje a la humedad.
Creo que de noche me despierto
con frío, al descubierto,
tanteando oscuridad.
Creo que la lluvia está cayendo
y no voy sonriendo
dejándome mojar.

Creo que me va a quitar el sueño
un dedo aquí, un labio allá,
que te perdí, que ya no estás,
que ya viví, que te vas.


Dejé pasar unas horas,
pupila veladora,
por si me daba igual.
Tu tiempo se metió en mi tiempo,
momentos y momentos
que no quieren pasar.
Y he aquí que la guitarra
vuelve a soltar amarras,
canta y gime al volar.
(1976)

 http://www.cancioneros.com/nc/1280/0/que-ya-vivi-que-te-vas-silvio-rodriguez

Vincenzo Balocchi

PLUS RIEN NE M'ÉTONNE (Tiken Jah Fakoly)


Ils ont partagé le monde, 
plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!

Si tu me laisses la Tchétchénie,
Moi je te laisse l'Arménie
Si tu me laisses l'Afghanistan
Moi je te laisse le Pakistan
Si tu ne quittes pas Haïti,
Moi je t'embarque pour Bangui
Si tu m'aides à bombarder l'Irak
Moi je t'arrange le Kurdistan.
Ils ont partagé le monde, 
plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!

Si tu me laisses l'uranium,
Moi je te laisse l'aluminium
Si tu me laisses tes gisements,
Moi je t'aide à chasser les Talibans
Si tu me donnes beaucoup de blé,
Moi je fais la guerre à tes côtés
Si tu me laisses extrair ton or,
Moi je t'aide à mettre le général dehors.
Ils ont partagé le monde,
 plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!

Ils ont partagé Africa sans nous consulter
Il s'étonnent que nous soyons désunis.
Une partie de l'empire Mandingue
Se trouve chez les Wollofs.
Une partie de l'empire Mossi,
Se trouve dans le Ghana.
Une partie de l'empire Soussou,
Se trouve dans l'empire Mandingue.
Une partie de l'empire Mandingue,
Se trouve chez les Mossi.
Ils ont partagé Africa, sans nous consulter!
Sans nous demander!
Sans nous aviser!
Ils ont partagé le monde,
 plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!
Plus rien ne m'étonne!


Margherita Vitagliano

martes, 24 de febrero de 2015

NO SOY DE ESAS AMANTES A LA ANTIGUA (R. Creek)


El detalle del amante que, a tus 16, te puede resultar insoportablemente romántico y hasta imprescindible para mostrar al mundo que eres amada, pasados los 30 adquiere tales tintes que te hace mirar al detallista preguntándote qué clase de asesino en serie tienes delante.

Así sucedió que, una vez, entusiasmada por lo que podía ser el comienzo de una "bonita" amistad, tuve que posponer un avance en aproximación exploratoria anatómica porque en 5 horas tenía que estar de camino a Segovia. Lo que iba a ser un hasta dentro de unos días se convirtió, para mi asombro más ojiplático, en una dramática despedida para siempre. Él, a quien había conocido hacía escasas horas, emitió una frase terrible, espantosa, espeluznante, zombiótica... Cogió mis manos, me miró profundamente a los ojos y me dijo, con una voz temblorosa, torturada en extremo, que me arrancó brutalmente de mi ensoñación romanticona:

- Si me quisieras... no te irías a Segovia.

La segunda ocasión en la que fui consciente de que el amor peliculero de flechazo no supera la frontera de cierta edad amatoria (al menos en mi caso) llegó de mano de un chiquitín encantador cuya tierna mirada, lejos de hacerme sentir una chiquilla, martilleaba en mi cráneo una palabra, como queriendo tatuarla en agujeros: A     S      A    L     T    A     C    U     N    A    S. Cuando renegaba de él como una posesa, sellaba mis labios con el sabor del melocotón... Se estaba bebiendo un zumo, sí, qué pasa... ¿qué pasa? ¡el martillo perforador tacatatata tacatacata A S A L T...! 

Estaba consiguiendo escapar entre los barrotes de su cunita cuando, empecinado como nadie, me pidió el teléfono. Le di unos números al azar sin tener en cuenta que, de buena memoria en general, en mi estado era imposible que recordase ni uno sólo después del 609. Me lo pidió una segunda vez para memorizarlo en la agenda del suyo. Volví a hacer de niña ildefonsina. Él no advirtió la falta de coincidencia. Pero quería confirmar que había anotado bien y, claro, esa vez no pasé la prueba. ¿15? ¿No habías dicho 38? Joé, ni siquiera rimaban, no tenía ninguna excusa... No, no, que me he liado con otro que tenía antes... ¡Y me creía! Martillohidráulico tacatacatatacatacata... Y A D E M Á S C O C H I N A H A R P Í A tacatacatatacatataca...

Ya me voy, sí, sí, llámame un día... ¡Quería llamarme ahora mismo! ¡Pero si estamos al lado! ¡Ahhhh, para que me quede registrado el suyo! Qué majo... Xdioxxxxxxxxxxxxxxxxxxx ¡¡esto no se acaba nunca!! ¿pero qué estoy exudando esta noche? ¿nitrito de alquilo concentrado? ¡Pero si no lo llevo encima, me lo he dejado en casa! Mi cerebro maquina, a toda velocidad (relativo, ya lo dijo Albert: a toda la velocidad de procesamiento que era posible en esas circunstancias, calculo que era equivalente a la de uno de aquellos ancestrales Amstrad), maquina, a una cierta velocidad, cómo silenciar mi móvil sin que él me vea estando a 4-5 cm de distancia. ¡Le echo el resto de zumo en los ojos como por accidente! Es más alto que yo, voy a errar la trayectoria. Me voy al servicio. Me voy corriendo, que no aguanto. Qué majo, si sospecha algo ni siquiera lo menciona. Pero me dice que mientras él va llamando y así cuando llegue a casa veré sus llamadas perdidas... ¡¡¡¡NOOOOOOOO!!!! (por favor, ¿a qué pobre mortal va a despertar la madrugada de un domingo sin que le diga crueldades que le dejarán marcado de por vida?). Nooooo, mira... verás... es que vas a despertar a mi familia... Qué lindo, sólo un llamacuelga, qué lindo, qué lindo, qué lindo, qué rápido va su cerebro de liebre en comparación con mi tortuga... qué lindo... esto... ¡Joé, esto es complicadísimo! Total, si lo que quieres es no quedar con él ¡sueltale la verdad y asunto arreglado! A bocajarro. A quemarropa: Es un número falso. No le importa, no me deja ir (sonrisa seductora) hasta que no se lo dé. Que me vaya al servicio. No, si ya se me ha pasado... Joé, joé, joéeeee... ¡¡¿Aquí quién conyo está siendo un crío al final?!! ¡Dáselo y luego no se lo cojas cuando llame y arreglado! Así me gusta. Con madurez.

Besito de despedida. Me voy a casa, sí, estoy muy cansada. No, no, mis amigos siguen de fiesta, tienen mucho aguante... ¡¡¡¡Me acompaña a casa!!! ¡¿Y a mí por qué?! (madredelamorhermoso ¿a que al final me toca de verdad irme a casa para que no vea que sigo mintiendo como una hija de... Geppetto?). Para que no vaya sola. Por diox, qué amorcito. Esto me lo dice a mis 16 (sí, obviemos el hecho de que quizá -sólo quizá JA- él no había nacido por entonces), insisto, me lo dice a mis 16 y reacciono embadurnándolo entero con Loctite para, acto seguido, darle un abrazo de oso. Pero no estoy en ese punto. Quizá ni a los 16 estuviese en ese punto, si tengo que ser sincera. Ahora no. Ahora lo miro y veo que se le está poniendo la misma carita que a Jack cuando se acercaba a Whitechapel... Me tengo que poner borde para que ni se le ocurra. Y cuando, dos horas más tarde, me pierdo en la noche camino a casa, no puedo evitar ir mirando atrás a cada paso por si me está siguiendo escondiéndose de columna en columna... esperando el momento oportuno para sacar su apodo Ripper a relucir... Termino el último tramo a la carrera. ¡Ay, si mi cerebro hubiese tenido hace un rato la velocidad de mis piernas!

No. Decididamente el flechazo romeojulietero ya no es para mí (suponiendo que lo fuese alguna vez). No quiero morir tan niña...




lunes, 23 de febrero de 2015

AUTORÍA PENDIENTE DE AVERIGUAR

En la Casa de las Conchas, hoy. Sin buscar nada. Esperando todo.


SUCEDIÓ EN OTRO TIEMPO
LLEGARON UNOS HOMBRES
Y LEVANTARON MUROS
Y CERRARON EL AIRE
EL CAMINO, LA VIDA


 


CONSTRUIMOS LA CASA
INVENTAMOS CAMINOS
ALGUNOS SE DEJARON LA VIDA
EN TODO ESTO


SUCEDIÓ EN OTRO TIEMPO



AQUÍ SÓLO QUERÍAMOS
UN POCO MÁS DE LUZ
Y NI ESO NOS DEJARON





TE LO CUENTO ESTA NOCHE
DESESPERADA, INÚTIL
POR NO HABER CONSEGUIDO
NI ESE POCO DE LUZ
QUE LLEVAMOS PIDIENDO
SIGLO TRAS SIGLO
AQUÍ EN LA FRONTERA



EL MAR SE CONVIRTIÓ
EN TODO EL HORIZONTE
Y NADAMOS, NADAMOS
HASTA ACABAR EXHAUSTOS


DESPUÉS  ...



LLEGARON DE MAÑANA         
CON EL FRÍO EN LOS HUESOS
TEMEROSOS Y CAUTOS
QUERÍAN CRUZAR
TENÍAN AL OTRO LADO
TODA LA ILUSIÓN
AQUÍ YA NO LES QUEDABA NADA
¿NADA?                 
NADA
UNA MUJER, DOS HIJOS
Y TODA LA TRISTEZA
¿QUÉ SON
EFRENTADOS A LA "GRAN ESPERANZA"?   



CRUZAMOS UNA NOCHE
DE INVIERNO Y PESADILLA

FUE FÁCIL
UNA LÍNEA INVISIBLE
Y NADA CAMBIÓ

PANDORA ABRIÓ LA CAJA
Y REPARTIÓ LOS MIEDOS



SÓLO RECORDABA
UNA CASA OSCURA
EL FRÍO, SIEMPRE EL FRÍO
Y UN LLANTO MONÓTONO Y CANSADO
QUE ACUNABA SUS SUEÑOS
¿QUÉ VIA ERA AQUÉLLA
TAN LEJANA?
HOY, ALGUNAS NOCHES
CUANDO VUELVE CANSADO
EN EL METRO INVADIDO
LE ACUNA EL MISMO LLANTO
MONOCORDE Y CANSADO
SÓLO QUE EN OTRO IDIOMA



LA SOLEDAD ES
SI CABE MÁS TERRIBLE
CUANDO ATACA DE DÍA
CON EL SOL EN LO ALTO
MIENTRAS LOS DEMÁS RÍEN
Y VIVEN Y SE AMAN
TÚ                        
FANTASMA ASOMBRADO
DE LO QUE AYER FUE UN SUEÑO
RESISTES SUS ENVITES
TE DOBLEGA, TE QUIEBRA
QUIERES ABANDORNAR
Y NO SABES POR QUÉ
CUANDO LLEGA LA NOCHE
Y SE INSTALA EL SILENCIO
DAS POR DEFINITIVA LA SOLEDAD
EN TODAS LAS VENTANAS

jueves, 19 de febrero de 2015

P'A TODO EL AÑO (LILA DOWNS, José Alfredo Jiménez)






Por tu amor que tanto quiero
y tanto extraño
que me sirvan otra copa y muchas más,
que me sirvan de una vez p
'a todo el año,
que me pienso seriamente emborrachar.

Si te cuentan que vieron muy borracha,
orgullosamente diles que es por ti,
porque yo tendré el valor de no negarlo,
gritaré que por tu amor me estoy matando
y sabrán que por tus besos me perdí.

Para de hoy en adelante
ya el amor no me interesa,
cantaré por todo el mundo
mi dolor y mi tristeza.

Porque sé que de este golpe
ya no voy a levantarme
y aunque yo no lo quisiera
voy a morirme de amor.
 
Para de hoy en adelante
ya el amor no me interesa,
cantaré por todo el mundo
mi dolor y mi tristeza.

Porque sé que de este golpe
ya no voy a levantarme
y aunque yo no lo quisiera
voy a morirme de amor...

CUANDO VIVAS CONMIGO (Chavela Vargas; José Alfredo Jiménez)



De mis ojos está brotando llanto.
A mis años estoy enamorada.
Tengo el pelo completamente blanco
pero voy a sacar juventud de mi pasado.
 
Y te voy a enseñar a querer
porque tú no has querido.
Ya verás lo que vas a aprender
cuando vivas conmigo.

De mis labios está brotando sangre.
Mi derrota la tengo sepultada.
  Hoy me entrego en tus brazos como en nadie
 porque sé que mi amor sin tu amor no vale nada.

Y te voy a enseñar a querer
como tú no has querido.
Ya verás lo que vas a aprender
cuando vivas conmigo

Y te voy a enseñar a querer
como tú no has querido...
¡Ya verás lo que vas a aprender
cuando vivas conmigo!


lunes, 16 de febrero de 2015

TE QUISE TANTO... (R. Creek)


El corazón no tiene límites, no tiene contornos temporales o geográficos que delimiten cuál es su territorio. No se ama hasta aquí o hasta tal día, o hasta tal distancia. No se ama tampoco hasta tal muro de lo permitido, no se detiene ante señales de peligro. El corazón es informe, desbordado, desbocado, temerario, loco...

Pero la cabeza sí atiende a razones y sabe de tiempos, de espacios, de dolores y de territorios vedados. Y, sobre todo, conoce mil estrategias para contarle cuentos chinos al corazón y refrenarlo, sabe crear un espejismo de fronteras y sabe hacer que el corazón se las crea y las respete mínimamente. A la cabeza le viene bien oxigenarse, distanciarse y tomar tiempo para inventarse todas esas patrañas con las que embalsamará al corazón para que vuelva a su sarcófago. Sagapó polí.



 ANDA (LE AUTE)

Anda,
quítate el vestido, las flores y las trampas,
ponte la desnuda violencia que recatas
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
deja que descubra los montes de tu mapa,
la concupiscencia secreta de tu alma
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
pídeme que viole las leyes que te encarnan,
que no quede intacto ni un poro en la batalla,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
dime lo que sientes,
no temas si me matas,
que yo sólo entiendo tus labios como espadas,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.


viernes, 16 de enero de 2015

BIG EYES, la última de Tim Burton (R. Creek)


El martes, a través de La 2 Noticias, y gracias a la promoción de la película de Tim Burton, supe de Margaret Keane, pintora patológicamente tímida con marido estratosféricamente jeta que presentó durante años la obra de su mujer como propia sin saber coger un lápiz con éxito.




Lo más sorprendente es que, según la misma noticia, el marido firmó contratos ¡¡¡millonarios!!! con UNICEF, que utilizó sus dibujos campañas publicitarias, con lo cual, la tristeza de ella y el ventajismo de él dejaron de ser centro de mi atención, abducida ahora por la extraña e inmasticable idea de UNICEF invirtiendo millones en publicidad contra la pobreza infantil... Se me volvieron los ojos Big Eyes en todos los sentidos.



Buscando más información sobre ello, he dado con un blog (de Niury) que, a priori, me ha parecido muy interesante seguir: https://elblogdeniury.wordpress.com/2014/12/26/la-increible-historia-de-la-pintora-de-los-ojos-gigantes/

lunes, 5 de enero de 2015

A VECES BASTA UN EMPUJÓN (IV): En memoria de Carla (Elvira Lindo)



En memoria de Carla (Elvira Lindo)

A las víctimas hay que individualizarlas. Ponerles un rostro, una edad, una familia, un barrio, algunas inquietudes, unos cuantos sueños, una debilidad visible o escondida. Los activistas sociales lo saben desde hace tiempo, tanto como para presentar cualquier campaña que pretenda provocar empatía en el ciudadano con un rostro concreto, un nombre y una edad. Carla, por ejemplo. Una chica de 14 años que estudiaba en un colegio, el Santo Ángel de la Guarda, y con una madre que ahora conocemos, Monserrat. Carla se suicidó arrojándose por un acantilado de su ciudad, Gijón, enferma de desesperación por el acoso y la burla a la que le sometían algunas compañeras de clase. Se mofaban de su físico y de su supuesta condición sexual. Las dos chicas que lideraron las vejaciones a las que la adolescente fue sometida el año antes de que se quitara la vida han sido condenadas a cuatro meses de tareas socioeducativas para mejorar su empatía con el prójimo, en particular, con los seres más débiles. ¿Es suficiente? Si es esa la única medida, no, desde luego que no. En cuatro meses no se cura la chulería ni el desprecio por el dolor del otro. Cuatro meses no son nada si no se exige también a los padres de las autoras del delito que recapaciten sobre los valores que jamás se inculcaron en casa y por la poca atención que prestaron a la personalidad oscura y diabólica que iba haciéndose presente en sus hijas. Cuatro meses pasan volando y son estériles si la dirección del colegio en el que tuvo lugar la pesadilla que llevó a Carla a precipitarse al vacío no asume su culpa y emprende un debate para reflexionar sobre una responsabilidad que también debería recaer en un claustro que ignoró o no dio importancia al padecimiento de una de sus alumnas.

Cosas de niñas. Así se resume en más ocasiones de las que pensamos y sabemos la persecución, la burla, el escarnio que ocurren secretamente en los centros escolares. La mayoría de las veces nadie se entera del padecimiento de un niño o de una adolescente. Los chavales no suelen contar demasiado en casa porque viven el acoso al que están sometidos con culpabilidad y vergüenza. Ese silencio permite que los chulos o las chulas actúen impunemente, divirtiéndose con el sufrimiento de la criatura acorralada; por lo demás, el resto de la clase, por un temor comprensible a ser también estigmatizados, suelen callar o colaborar vagamente. Cada cierto tiempo, el horror del acoso escolar se hace visible en la prensa porque la víctima, viéndose sin capacidad para acabar con su angustia, pone fin a su vida. Es así de crudo: sabemos de la víctima por su suicidio. A Carla le daba terror ir al instituto, pero al temor que le producía el encuentro con sus torturadoras había que añadir uno de nuevo cuño: la angustia que le provocaba el comprobar cómo se burlaban de ella a través de las redes, es decir, como divulgaban en el ciberespacio la mofa para tenerla paralizada en un terror sin escapatoria. Ni en su propio dormitorio estaba a salvo la pobre desdichada de sus torturadores, ya sabemos que las injurias en Internet tienen la peculiaridad de colarse por cualquier resquicio. Esta es una historia más común de lo que parece y no se trata solamente de un delito juvenil ni que sufran en exclusiva los adolescentes. La justicia va más lenta que la tecnología y castigar al que delinque en la red, aunque es posible y cada vez más frecuente, tarda un tiempo que a la víctima se le representa como insoportable. Imagino que el castigo al bulling cibernético, agazapada la identidad del malhechor en el cobarde anonimato, acabará precisando de un mecanismo exprés para ser penalizado, dada la rapidez con que en el medio se difunden las injurias.

Parece que en estas fechas hay una voluntad colectiva de concordia, que las rivalidades pierden fuste y nuestras columnas se engalanan con buenos propósitos. Tal vez deba ser así, conviene y es saludable que sea así, que el pensamiento se mantenga en suspenso unos días antes de volver a la carga, a la bronca, a la opinión, a la arena. Pero me ha resultado inevitable, después de ver en el periódico esta semana el rostro de Montserrat Magnien, la madre de Carla, pensar que para ella no habrá Nochevieja ni Año Nuevo, que desde el 11 de abril de 2013 el tiempo avanza en una densidad amorfa, sin conceder tregua alguna ni consuelo, empecinada como está su mente en un solo propósito: que se haga justicia. Y he querido que el primer artículo de este año que acabamos de inaugurar esté dedicado a ella, a esta madre que sólo va a encontrar razones para vivir litigando a fin de que su caso, el caso de su hija Carla, se convierta en paradigmático, y que su muerte no haya sido en vano, que nos enseñe a atajar la crueldad cuando brota: desde la casa, la escuela, la justicia, que entendamos la necesidad de enseñar a quienes no tienen demasiadas luces, a los resentidos, a los duros de corazón a sufrir con el dolor ajeno. Y si es que la naturaleza no les ha dado la capacidad de comprender el sufrimiento del prójimo que sea la justicia quien ponga freno a su tara. Quería que mi artículo tuviera un rostro, el de Montserrat, y enviarle desde aquí un abrazo para que no se sienta, como seguro que se sentirá, tan sola.


sábado, 3 de enero de 2015

AS TIME GOES(,) BY(E) - Dooley Wilson (R. Creek)




A todos os habrá pasado: Observamos la admiración quasi-religiosa de alguien hacia algo (una peli, un libro, una ciudad, una persona, una bebida, un antiguo amor...) que ya habíamos visto, experimentado, visitado, saboreado,... sin ninguna especial emoción, y necesitamos volver a vivir la experiencia para ver qué se nos habrá pasado por alto, o para comprobar si "la primera vez" no es suficiente o si no la vimos en un momento oportuno.

Eso me ha pasado siempre con Casablanca. Y aunque la he visto varias veces para ver qué me pierdo que no me parece imprescindible, nunca he conseguido aprehender esa esencia por la que se convierte en reverenciable. Curiosamente ahora, después de mucho tiempo sin volver a verla, cuando ya me he rendido a la evidencia de que no va a ser uno de mis fetiches, la observo a distancia y compruebo que se ha convertido en toda una metáfora existencial para mí, y ya nunca será una película más. Ha pasado a ser uno de mis tótems, más allá de mis gustos cinéfilos. 

La primera vez que escuché hablar de ella como se habla del primer amor, fue en algún programa de sesuda tertulia sobre el Séptimo Arte, no recuerdo cuál. Como (profana en todo) no suelo coincidir con los gustos de preparadísimos expertos -se trate de la materia que se trate-, en esa ocasión mi reacción no pasó de una leve sorpresa que no me incitó en absoluto a correr al vídeoclub a alquilarla.

Más adelante la vi siempre entre las 5 primeras de esas listas que a los americanos tanto les gustan y, por tanto, al resto del planeta también: Las 10 mejores películas de los 40. Las 50 mejores películas en blanco y negro. Las 100 mejores películas del siglo XX... Tampoco suelo coincidir más allá de lo casual con las elecciones populares, por lo que, de nuevo, no sentí la acuciante necesidad de revisionarla, aunque si la emitían nunca me disgustaba volver a verla (sin conseguir jamás ser bendecida por ese halo de sacralidad).

También supe, por Sueños de un seductor, que Woody era otro de los atrapados por la secta Curtiziana. Y aunque Allen me encanta, me consta que ni soy judía, ni hipocondríaca, ni neoyorkina, no toco el clarinete, sigo loca y sin psicoterapeuta, estoy a mil UA de su humor y su genialidad además de otro millón más de distancias/diferencias: tampoco me pareció que tuviese que buscar la peli de forma perentoria.



Sin embargo, cuando mi más intenso, profundo, verdadero, maravilloso, indescriptible, reciprocado amor se pronunció al respecto, haciéndome partícipe de que era su favorita y declarándose devoto acólito de la escena final, sí corrí como el viento a descargarla y la vi por enésima vez, con un interés, una atención, una pasión,... de forense a punto de resolver el enigma de su/la vida. Me habría gustado, habría dado algo a cambio de presenciar el milagro, cualquier cosa por que me abduciese, por que saliese un poltergeist de la pantalla y me arrastrara dentro, por presenciar una Rosa Púrpura del Cairo en la que es Bogart quien me impronta... No pasó nada. Bien sabe diox cuán diferentes fueron mis ojos en esa ocasión; pero no conseguí ver nada nuevo, para mi total desconsuelo y definitiva claudicación al respecto.



Ahora que hace años que perdí a mi más intenso, profundo, verdadero, maravilloso, indescriptible y, ya, inreciprocado amor (sin haber perdido jamás el sentimiento), y total y absolutamente consciente, más que nunca, de que sólo siempre nos quedará París, pienso en la película sin necesidad de volver a verla, escuchando a Sam sin necesidad de que toque, deseando no mirar atrás y rezando por que la niebla me envuelva y sólo me permita ver el vuelo que tengo por delante, y sé que se ha resignificado sin previo aviso. Casablanca es ahora la que nunca fue. Su latido ha cambiado, su canción es distinta, el abrazo es estrecho, la distancia infinita... El adiós no es el mismo. As time goes by.






You must remember this:
A kiss is just a kiss, 
a sigh is just a sigh
The fundamental things apply
As time goes by

And when two lovers woo
They still say, "I love you"
On that you can rely
No matter what the future brings
As time goes by
Moonlight and love songs
Never out of date
Hearts full of passion
Jealousy and hate
Woman needs man
And man must have his mate
That no one can deny
it's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die
The world will always welcome lovers
As time goes by

Moonlight and love songs
Never out of date
Hearts full of passion
Jealousy and hate
Woman needs man
And man must have his mate
That no one can deny
it's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die
The world will always welcome lovers
As time goes by


Recuérdalo:
Un beso es sólo un beso,
Un suspiro es sólo un suspiro.
Te quedas lo esencial
con el paso del tiempo.

Y cuando dos amantes se buscan
 siguen diciendo: 'Te quiero',
puedes creerlo,
pase lo que pase en el futuro
con el paso del tiempo.

Las canciones de amor
a la luz de la luna
nunca pasan de moda.
Corazones apasionados, 
celos y odio.
La mujer necesita al hombre
y él a ella,
es innegable.

La misma vieja historia de siempre: 
luchar por el amor y la gloria,
cuestión de vida o muerte
El mundo siempre 
dará la bienvenida a los amantes
con el paso del tiempo.

ATRÉVETE (Sergio Dalma ft. Luis Ramiro)







Ya lo sé, 
sé que piensas que soy débil
pero escucha bien:
 Soy corriente como el agua clara y, a la vez,
si me meto entre las rocas las puedo romper,
 las puedo vencer.
 Y este amor ha llegado a un punto muerto,
  a la decisión de acabar con este juego de sufrir los dos,
de enseñar las cartas de una vez.
Atrévete y quiéreme sin miedos o márchate
  yvete lo más lejos que pueda haber.
No puedo soportar tenerte a la mitad.
Atrévete y quiéreme sin miedos o márchate
  yvete lo más lejos que pueda haber.
No puedo soportar tenerte a la mitad

Esta vez
 es la vez definitiva, puedes escoger:
O te quedas o te marchas, yo lo aceptaré.
Enseña lo que escondes bajo la piel.
Atrévete y quiéreme sin miedos o márchate
Y vete lo más lejos que pueda haber.
No puedo soportar tenerte a la mitad.
Atrévete y quiéreme sin miedos o márchate
Y vete lo más lejos que pueda haber.
No puedo soportar tenerte a la mitad.

No puedes decir "te quiero" y echar a correr.
No voy a perder más tiempo, ya lo ves.
Atrévete y quiéreme sin miedos o márchate
Y vete lo más lejos que pueda haber.
No puedo soportar tenerte a la mitad.
Atrévete y quiéreme sin miedos o márchate
Y vete lo más lejos que pueda haber.
No puedo soportar tenerte a la mitad.


HÉROES HOMÉRICOS O ESAS BELLAS PIEDRAS DE "AZINA" (HELLÁS III) (R. Creek)


Decidimos parar a tomar una cañita mientras pensábamos -preguntando o sobre plano (desde Omonia, por supuesto)- dónde cenar. La cañita resultó ser de medio litro. Se ve que en cuanto rozas no sé qué latitud las cosas dilatan. Cosas del calor. Y así, dilatado también (debía medir, le calculo yo, lo que el Coloso de Rodas), apareció un héroe homérico ante nuestros ojos. Miradita va miradita viene, lady por aquí, torpe repostero vaciando plásticos por allá,… total: terminó preguntándonos de dónde éramos, y una cosa llevó a la otra. Había estado en España hacía muchos años y aún conservaba muchísimo del idioma porque, al parecer, le gustaba tanto que leía en nuestra lengua. No recuerdo qué más nos contó esa noche, porque yo enseguidita flaqueé de talón (y porque yo mucho inglés hablado no domino, y menos con medio litro de cerveza colapsando conexiones neuronales, para qué nos vamos a engañar; de hecho, al parecer, habíamos aceptado cenar con él al día siguiente, pero yo no lo supe hasta que, un rato después de despedirnos de él, me lo comunicó Π como si yo estuviese al tanto ¡qué ingenuidad tan enternecedora la suya!). 


Άγιοι Aσωματικι- Iglesia bizantina de los Santos Incorpóreos

Tomamos una cena de lo más original (ensalada griega con doble de feta y moussaka) en el restaurante de al lado, el del torpe repostero que, minutos antes, reciclando una botella desrecicló 20, aunque las recogió toditas una a una; eso y su afán protector hacia mi bolso me hicieron convertirlo en el 4º héroe de la noche, encabezando la lista el Coloso y, de farolillos rojos, Starsky y Hutch. Como queríamos madrugar para no ver la Acrópolis bajo un sol de justicia, tal y como aconsejaban las guías (somos muy de hacer caso a guías y mapas, ya habéis visto y seguiréis viendo), no quemamos más noche y volvimos a nuestro sótano.
 

Al día siguiente descubrimos que, digan lo que digan las guías, si uno no quiere insolarse viendo la Acrópolis lo mejor es saltarse las verjas de noche. No eran las 9 y ya en la primera cuestecita parecíamos centrales térmicas ambulantes. La verdad es que el madrugar tuvo la ventaja de que no nos encontráramos todo ese hormiguero humano en que se convirtió apenas dos horas después. Nos lo tomamos con calma, pero después de ver casi todo el recinto, al llegar al templo de Héfestos, decidimos que el Tholos y el emplazamiento de la antigua asamblea democrática los dejábamos para otra ocasión. Total ¡yo iba a quedarme a vivir allí! ¡tiempo tendríamos de sobra en años venideros! 

Αγία Τριάδα - Aghia Triada (Santa Trinidad)
Tomamos algo en el barrio de Syri (o cerveza o frappé, ya no me acuerdo, pero fueron nuestras fuentes de hidratación básicas durante todo el viaje, así que cualquiera de las dos cosas) y comimos -¡a las 4 de la tarde casi, maravilladepaís!- en un restaurante donde la camarera… ¡también hablaba español! Así que no pudimos estrenar nuestro limitado vocabulario heleno, aunque incorporamos nuevas palabras gastronómicas acompañando la ensalada griega: σαγανάκι saganaki (pelín salado) -creo que de aquí saqué luego, inconscientemente, el neologismo de saganapo- y χταπόδι octopus (buenísimo). Teníamos una vista increíble de la acrópolis y pensamos cenar un día allí, frente a la visión nocturna iluminada que anticipábamos de cine, de modo que anoté el nombre del restaurante: Alfa. Lo ponía en los toldos: Alfa. Días después, cuando lo encontramos sin tener que preguntar, ya sabíamos que Alfa era el nombre de una cerveza (lalalalaaaa niniinoniiii fiufiuuuuu…).

Κεραμεικός - Cerámico

 Dimos otra vueltecita corta por Syri y descubrimos, por azar, buscando el Kerámeikos, una iglesia bizantina muy chula (la de los santos incorpóreos, aunque entonces ni idea del nombre). ¿Dónde estará el Kerámeikos, dónde estará el kerámikos? Venga a dar vueltas, venga a dar vueltas, venga a dar vueltas cual pollos al ast ¡maldita chicharrera de las cinco de la tarde!

Québonitaquellaiglesiaquesevealfondo.
Aquídicequesunasinagoga.
(creo que ni de conya era ésa)
Hayqueverlobonitaquesevedelejoseeh.
Quiénquierestropearloacercándose.
Noseréyodesdeluego.
 
Thissio
Por fin dimos con el Kerámeikos. Teníamos entrada para visitarlo, pero decidimos decir la frase mágica: “Bueno, ya nos lo hemos quitado”. Si es que Atenas antigua, lo que se dice Atenas antigua, si uno quiere se ve rapidísimo, sólo hay que tener voluntad térmica. Además guardo la entrada, total, como me voy a quedar a vivir allí...

QuébonitoelKerámeikos.
Sífíjatequéarcadasahícomounacisterna.
(era la Puerta Sagrada)
Sísíymiraquésombritadaestafarola.
Vamosdelujoycasisevemejordesdeaquí.
Nilodudes.
¿Probamos averquetal sevedesdesastacióndemetroThissio quehayahí?
Probemosyvayamoscorriendoquestoyansiosaporverla


Monastiraki

Huy, qué estación más bonita, ¡vamos a eponamestassi!
Bueeeeenoooo, las ruinas
in situ, a varios metros bajo tierra, se ven pero que muchísimo mejor a las 5 de la tarde ¡dóndevaustéaparar!
¿Vamos a la de Syntagma, que seguro que también es chula?
¡Vamos!
¡Qué bonita es Atenas aquí abajo a estas horas! ¡estosvida!

Syntagma

Σιγανοψιχάλισμα - Αθηναϊκή Κομπανία (Siganopsihalisma - ATHINAIKI KOMPANIA)




DE NOCHE TODOS LOS GATOS SON FELINOS DESORIENTADOS (HELLÁS II)








Había leído, en lo que me había dado tiempo de las 814 páginas de la guía que no pensaba cargar como equipaje, que los alojamientos de la plaza Omonia eran los más baratos porque era un barrio de compra-venta corporal. Para nuestra primera salida, por supuesto, elegimos la plaza Omonia. Sí, ya sé que esto da lugar a malos entendidos, pero dejadme que lo aclare: siendo, como creíamos, una capital europea, de interior, mes de agosto y día de diario, probablemente sólo allí encontraríamos lugares abiertos para tomar algo y cenar.


Bien, a mitad de trayecto llamaron a Π y, como pasa bastante del concepto de “móvil”, se sentó en un resalte de un comercio a responder. Quiso la casualidad que, no habiendo llegado a Omonia, el descanso nos pillara en una antesala bastante premonitoria: una pequeña placita-museo del underground. Yo, que había comenzado por esperar a escasos metros pensando que sería una llamada de corta duración, terminé empezando a pasear arriba y abajo, atrayendo miradas primero y pseudofertas después. Abrumada por la indecisión, le comuniqué a Π que iba a seguir caminando hasta la plaza siguiente, al otro extremo de la avenida (una tiene que tantear bien todas las oportunidades, no hay que quedarse con el primer chollo que te encuentres ¿no?). Esto le sirvió para abreviar un poco y unírseme (¡qué mala es la envidia! XDD).

ώδεiον 'Hρώδης ó 'Aττικός - Odeón de Herodes Atticus

Mientras buscábamos Omonia, zigzagueando en lo que creíamos el itinerario exacto (sólo días después fuimos capaces de apreciar que para un recorrido recto trazábamos la bóveda celeste), pasamos por una estación de autobuses de países del Este. Uno acababa de llegar, así que presenciamos, sin pena ni gloria, la alegría de los reencuentros familares. Caminamos unos metros más y, tras una cochera de taxis, llegamos a la plaza Omonia. No me sorprendió nada lo que vimos porque correspondía totalmente a lo que decía de ella la guía: a pesar de significar concordia, no era sino una plaza ganada por el asfalto, y con tráfico infernal. Callejeando mucho llegaríamos a saber, casi en el momento de abandonar ya Azina, que ésa era la plaza Omonia sólo porque nos había dado la gana. Aún no sabemos con exactitud qué era eso que rebautizamos con tal nombre, pero lo cierto es que no había ni un árbol, ni un alma tampoco (esto último fue lo que, con posterioridad, nos resultó algo extraño, al leer en otra guía que era lugar de encuentro multicultural -como también llegamos a comprobar cuando aparecimos allí por casualidad en otra ocasión en que buscábamos 28 de octubre odós-). Bien, no sabíamos ni por dónde atravesarla y nos dio rabia que las guías, como las madres, siempre tengan razón para lo murphysta. 

Este enlace lleva dedicatoria: Para divi con agapi.

Estábamos armándonos de valor para cruzarla como si de una avenida china se tratase (esto es, corriendo con los ojos cerrados y gritando “Tengomieeeedoooo” hasta chocar con el bordillo del otro lado), cuando nos abordó quien nos dijo ser un yugoslavo recién llegado. Por supuesto, no nos dio ninguna pista el que no llevara ningún equipaje. Nos bastó con haber visto, metros atrás, el autobús recién llegado, y su mapa de Azina en las manos, para no tener ninguna duda de que así era. Nos preguntó la procedencia y si sabíamos de algún hotel. Curiosamente acabábamos de dejar una calle transversal atestadita de hoteles (esto también nos confirmó, claro, que estábamos en Omonia), así que, aunque acabábamos de decirle que no podíamos ayudarle porque no conocíamos nada (antes siquiera de que nos preguntase), resultó que sí que podíamos. Le indicamos la calle. Él no parecía tener intención de ir a verla, lo cual nos sorprendió ligeramente, y siguió mostrándonos el mapa y repitiéndonos lo mismo que ya nos había dicho: yugoslavo, recién llegado, y buscaba hotel. Nos miramos con cara de alunice, pero, conscientes de que podíamos no estar entendiéndonos mutuamente, volvimos a repetirle todo: lo de la calle plagada de hoteles y lo de nuestro absoluto desconocimiento sobre nada más.

Φιλοπάππου - Colina y monumento de Filopapos, desde la Acrópolis
Él nos señaló el mapa y repitió lo ya repetido varias veces. Nuestras caras eran todo un poema. Nos preguntábamos mutuamente: “¿Pero qué quiere? Yo no lo entiendo. Ya le estamos diciendo que no somos de aquí...", etc. Sí, sí, bonito (yesyespretty) pero es que no sabemos lo que quieres. Él no tenía ninguna prisa y, sin abandonar su sonrisa, nos repitió lo mismo. Π ya, para romper ese círculo infernal, ese agujero repetitivo en el tiempo en el que parecíamos habernos metido los tres, le señaló un pedazhotel que se veía enfrente. El hombre dijo que era demasiado caro, y le repetimos lo de la calle con hoteles con aspecto normal, ahí al ladito. Él ni siquiera miraba la dirección de nuestros dedos y señalaba el mapa. No nos llegó a chocar que un tipo recién llegado fuese más capaz de orientarse por un mapa que por unos índices apuntando a una calle. Somos así, ya veis. Esas cosas las pensamos después. Así que, siguiendo sus indicaciones, nos acercamos a un escaparate porque, al parecer, necesitaba luz sobre el mapa para saber dónde ir. Tampoco se nos ocurrió coger un boli e ir marcándole en el mapa todas las H que, a buen seguro, aparecerían. Lo hubiéramos dejado de una pieza. Pero ya digo, no se nos ocurrió sino seguirle hasta el escaparate con cara de estupefacción y diciéndonos: “Si es que no sé qué quiere, sí, sí, luz, pero si ya le hemos dicho que no somos de aquí, qué quiere este tío...”.

Προπυλαια - Propileos de la Acrópolis

Nadie sabe el tremendo daño que han causado las series policíacas de los 70 a las mafias actuales. Baste deciros que, mientras estábamos ya riéndonos abiertamente del hecho de vernos repitiendo la toma (ahora en un escenario más luminoso, eso sí) del yugoslavo recién llegado que intenta encontrar alojamiento barato preguntándole a dos guiris que tienen que orientarle en un plano, apareció a la carrera un joven delgadito, camisa blanca, vaqueros negros, y se nos plantó delante con las piernas abiertas, una mano hacia arriba, haciendo como si fuera una pistola que apuntase al aire (pensado después, quizá emulando a Tony Manero en la discoteca), y mostrándonos, con la otra, una cartera vieja de cuero negro abierta y con una placa, mientras gritaba, también repitiendo su escena una y otra vez, como por contagio: POLIIIIIIIIIIIICE POLIIIIIIIIIIICE, PASSPOOOOORT, PASSPOOOORT!!!!!!! Yo flipé. Hasta llegué a pensar que nos estaba pidiendo que lo invitásemos al famoso whisky. Le dije, como una novia despechada reprendiendo a su novio exalcohólico: “¡No! A ti no. ¡Ni hablar!”, por supuesto en castellano. Cuando una se rebela no tiene tiempo para morondangas idiomáticas. Y me dirigí, dándole la espalda, muy digna yo (la nariz apuntando hacia el luminoso hotelero que minutos antes habíamos indicado a modo de sugerencia al yugoslavo persistente), hacia el lugar inicial por el que habíamos estado pensando cruzar aquella plaza de tráfico infernal, nuestra plaza Omonia, antes de que nos tragase ese bucle del tiempo.


Al ver que Π no me seguía, me sorprendió comprobar que seguía con el plano del tío en sus manos, alunizando mientras nos miraba alternativamente a él, a mí y a Starsky -que seguía pidiendo a gritos música de los 80 y alcohol, pero un poco más alejado y desconcertadísimo al ver que no le habíamos hecho ni caso-. El yugoslavo ni se había inmutado. Era su primera vez en Azina y ya parecía más que acostumbrado a estos numeritos de la “policía” ateniense. Vamos, que ni se sobresaltó por los gritos ni hizo, en ningún momento, ademán de buscar documentación alguna. Vale que ninguno de los tres lo hicimos pero ¡yo qué sé! qué menos que una cara de fingida sorpresa, ¡¡qué menos!!

Το Ερέχθειο - El Erecteión

Cuando le sugerí a Π que nos fuéramos, respondió que ya, pero que no sabía qué quería el yugoslavo, ni de qué iba todo esto; dedujo, finalmente, que por mucho que repitiésemos la escena no llegaríamos a comprender nunca dónde quería llegar ese hombredediox, así que le dijo, a modo de despedida: lo siento, no somos de aquí; y ahí lo dejamos con su plano, a la luz del escaparate, y sin que pareciera afectarle ver alejarse a ese tipo de enfrente, nervioso, que no dejaba de saltar y gritar POLICEPOLICEPASSPORTPASSPORT mientras mostraba una estrella de sheriff de 3 kg. de peso y encima de color azul marengo, como para darle más realismo.

Καρυατις - Cariátides




En fin, que menos mal que somos muy de Siniestro (antetodomuchacalma) si no… los arrestamos a los dos allí mismo y los metemos en el sótano del Diethnes hasta que el uno aprenda a localizar las H en el plano de Azina y a sobresaltarse cuando su compinche (de eso no tuvimos ninguna duda) le pida el passport; y hasta que el otro se dé cuenta de que un policía nunca llega a un sitio tranquilito, donde no hay más que tres personas en amor y compaña, gritando como un poseso y haciendo como que pega tiros al aire con la uña sucia de su índice, y mucho menos cargado con una placa que pesa el doble de su masa corporal, con la inscripción “Fuerte Grant. Juguetes Comansi”; nunca salvo si salta por una puerta del "tomate rayado", o si, mientras, TJ sube al tejado.